La cuestión 27 comienza con esta noble afirmación: Si la caridad es amistad hay más amistad en amar que en ser amado luego LA CARIDAD CONSISTE MÁS EN AMAR QUE EN SER AMADO. Y sigue diciendo que es más que benevolencia pues a ella le añade la unión del afecto. La benevolencia es principio de la amistad como dijo Aristóteles.
DEUS FRUENDUM EST. Dios es el objeto nítido del gozo. La fruición lo es porque estamos hechos para gozar de Él. Nos hiciste para tí reza el pórtico de las Confesiones. Amamos a Dios por Él mismoporque estamos hechos para Él aunque principiemos pidiendo favores para evitar males y llegar a Él.
Y viene lo más sabroso en el artículo cuarto: SI DIOS PUEDE SER AMADO INMEDIATAMENTE EN ESTA VIDA. Parece que no porque no podemos conocerlo sino por espejo en enigma como dice el Apóstol en 1Cor. 13,12 y el pecado nos separa del amor y el que se une a Dios se une por amor como dice el Apóstol. Pero la caridad ya está aquí y no desparece en la patria.
El argumento de la respuesta es lo mejor.
abro este espacio para explicar que la justicia de la bienaventuranza aludida es la santidad que es premiada con la saciedad. Cómo se alcanza y como se debe alcanzar la santidad es lo que haré pasando por TODA LA CIENCIA SAGRADA DE SANTO TOMÁS DE AQUINO.
domingo, 31 de julio de 2011
martes, 26 de julio de 2011
TODO PROGRESA PERO LA PERSONA NO APARECE
En un aluvión de progresos técnicos y de nuevos emprendimientos cuando comienza a vislumbrarse LA ELEVACIÓN DE LOS POBRES (aunque no en la Argentina todavía...pero todos están en eso y la soja sube...y habrá 100 millones de toneladas de cereales) las condiciones para la dimensión de la persona parecen oscurecerse. La providencia de Dios sin embargo es RAZÓN (dice en la Primera Parte que es RATIO PERVENIENS OMNIA IN FINEM) y tendrá buena cuenta de encaminar todo al fin debido, que es Él mismo, fin de la criatura racional.
Nosotros tenemos hambre de santidad, es decir de la presencia del Espíritu que nos vuelve personas como el viento que revive las brasas bajo la ceniza. Somos personas antes del arrojamiento del COSMOS, elegidas en nuestra singularidad, en eso que poseemos en nosotros mismos y que primero la modernidad en general, luego la modernidad con sentido especial, luego la posmodernidad han ido desconociendo paso a paso para obtener el sunami de las cosas hoy anárquicas ¡como principio la an-arquía!
El himno a los Efesios sin embargo estatuye en un torbellino poético nuestra condición de personas, de nombrados ante su faz en el hijo de su amor. Y eso no lo puede borrar ningún sunami cultural por mucho que se esmeren los franceses con su proverbial esprit o elan vital, o sutileza parisina ahora volcada hacia la otredad y hacia la diferencia total.
"E PUR Si IL MUOVE": hay persona, imagen de la PERSONA DEL HIJO DE SU AMOR. ASí dice el himno y nos dice y nos crea desde la eternidad en Él como dice el himno a los Colosenses y no hay forma de obviarlo. Por más teologías posmodernas que le arrojemos con visos de ciencia ¿Qué vale la ciencia que -como ha dicho Heidegger- no piensa? Vale para lo que vale: para los cuerpos o las cosas corporales, que son como lirios del campo.
La persona pues es la protagonista de esta fiesta cósmica, es el substrato de tanto predicado, es quien habla y a quien le dicen y lo que le dicen es: ESTE MI HIJO AMADO EN QUIEN ME HA COMPLACIDO. Nosotros somos los hijos, las personas en su amor. Y aquí estamos en su hoy que no progresa sino que está para nosotros a disposición.
Tenemos hambre de santidad implica que tenemos necesidad de su persona y la del otro PARÁCLITO, que es el AMOR del PADRE Y DEL HIJO.Veremos en la primera parte las cuestiones de DIOS TRINO. Todo está ya concebido pero falta que lo poseamos cada uno en uno mismo.
Y lo dicho nos hace libres de las cosas: somos sus rostros, sus palabras en la Palabra: EN ÉL, POR ÉL Y PARA ÉL. Hay una alegría en lo admirable, cabe sólo la labanza de su gloria con la cual nos agració a nostros en el amado.
Nosotros tenemos hambre de santidad, es decir de la presencia del Espíritu que nos vuelve personas como el viento que revive las brasas bajo la ceniza. Somos personas antes del arrojamiento del COSMOS, elegidas en nuestra singularidad, en eso que poseemos en nosotros mismos y que primero la modernidad en general, luego la modernidad con sentido especial, luego la posmodernidad han ido desconociendo paso a paso para obtener el sunami de las cosas hoy anárquicas ¡como principio la an-arquía!
El himno a los Efesios sin embargo estatuye en un torbellino poético nuestra condición de personas, de nombrados ante su faz en el hijo de su amor. Y eso no lo puede borrar ningún sunami cultural por mucho que se esmeren los franceses con su proverbial esprit o elan vital, o sutileza parisina ahora volcada hacia la otredad y hacia la diferencia total.
"E PUR Si IL MUOVE": hay persona, imagen de la PERSONA DEL HIJO DE SU AMOR. ASí dice el himno y nos dice y nos crea desde la eternidad en Él como dice el himno a los Colosenses y no hay forma de obviarlo. Por más teologías posmodernas que le arrojemos con visos de ciencia ¿Qué vale la ciencia que -como ha dicho Heidegger- no piensa? Vale para lo que vale: para los cuerpos o las cosas corporales, que son como lirios del campo.
La persona pues es la protagonista de esta fiesta cósmica, es el substrato de tanto predicado, es quien habla y a quien le dicen y lo que le dicen es: ESTE MI HIJO AMADO EN QUIEN ME HA COMPLACIDO. Nosotros somos los hijos, las personas en su amor. Y aquí estamos en su hoy que no progresa sino que está para nosotros a disposición.
Tenemos hambre de santidad implica que tenemos necesidad de su persona y la del otro PARÁCLITO, que es el AMOR del PADRE Y DEL HIJO.Veremos en la primera parte las cuestiones de DIOS TRINO. Todo está ya concebido pero falta que lo poseamos cada uno en uno mismo.
Y lo dicho nos hace libres de las cosas: somos sus rostros, sus palabras en la Palabra: EN ÉL, POR ÉL Y PARA ÉL. Hay una alegría en lo admirable, cabe sólo la labanza de su gloria con la cual nos agració a nostros en el amado.
jueves, 21 de julio de 2011
CARIDAD RAZÓN Y ORDEN
La caridad es la medida de la razón de la cual procede el orden. Por lo tanto la caridad es racional ya que despierta la razón. El orden dice relación al principio en primer lugar. La mente se ordena a Dios primero y luego a quienes Él ama: todo el orden del amor de los bienaventurados se observa por comparación a Dios. Será más amado el más unido a Él en la vida eterna pues allí no habrá servicio a los más necesitados. En la patria sin embargo no se destruirá la preferencia por los allegados pues persistirán las causas de todo amor honesto. Mas Dios será para cada uno toda razón de amar por ser todo el bien del hombre.Sin Él no habría motivo de amar pues DIOS ES AMOR. Y el amor es lo único que quedará cuando las cosas se consuman y solamente haya personas en la distinción real del Espíritu. Pues DIOS ES ESPÍRITU. En Él, sabemos todo es uno, y la razón se absorve en su ser que es AMOR y el orden se justifica, sin desaparecer, en la bondad de su amor.
Ahora viene la cuestión veintisiete que es el acto de la CARIDAD QUE ES LA DILECCIÓN O AMOR. Después los demás actos subsiguientes y sus efectos.
Ahora viene la cuestión veintisiete que es el acto de la CARIDAD QUE ES LA DILECCIÓN O AMOR. Después los demás actos subsiguientes y sus efectos.
jueves, 7 de julio de 2011
LA CARIDAD BAJO EL ORDEN
La caridad vertida por el amor que es palabra equívoca en el lenguaje cotiando tiene un orden bajo la razón conceptual que apunta al principio. Así Dios es el objeto de la caridad porque se ama lo que tiene razón de bien. Y DIOS ES LA BONDAD causa de la bondad que encontramos en las cosas que así despiertan nuestro amor. Pero amamos más a Dios que a las cosas a las que amaos con amora natural porque el bien común de todo y la bienaventuranza está en Él como en principio común y fontal. En Él se encierra la totalidad del bien.
Así el orden de la caridad es: primero Dios, que es el principio del bien en todo, segundo uno mismo que es amado por él para comunicarle todo el bien, tercero el prójimo que se asocia a ello,cuarto el propio cuerpo donde redunda la bienaventuranza.
Antes a Dios que a todo, como dice el Antiguo Testamento, al prójimo según la medida de sí mismo, al cuerpo después que al prójimo. Y dentro del prójimo amará al padre como representación de Dios, a la madre como depositaria de su vida, a la esposa y a los hijos en razón de su unidad, al bienhechor y a aquel a quien se beneficia. Unos primero bajo un concepto y otros bajo otro concepto.
Este orden se respeta hasta en la vida eterna porque ésta ya ha empezado con la gracia que no destruye la naturaleza sino que la perfecciona. Todo esto muy de acuerdo a la razón, que se adecua a la situación especial.
Así el orden de la caridad es: primero Dios, que es el principio del bien en todo, segundo uno mismo que es amado por él para comunicarle todo el bien, tercero el prójimo que se asocia a ello,cuarto el propio cuerpo donde redunda la bienaventuranza.
Antes a Dios que a todo, como dice el Antiguo Testamento, al prójimo según la medida de sí mismo, al cuerpo después que al prójimo. Y dentro del prójimo amará al padre como representación de Dios, a la madre como depositaria de su vida, a la esposa y a los hijos en razón de su unidad, al bienhechor y a aquel a quien se beneficia. Unos primero bajo un concepto y otros bajo otro concepto.
Este orden se respeta hasta en la vida eterna porque ésta ya ha empezado con la gracia que no destruye la naturaleza sino que la perfecciona. Todo esto muy de acuerdo a la razón, que se adecua a la situación especial.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)