La vida feliz es un gozo de la verdad que es Dios, dice Agustín quien cita el salmo 26: ¡OH DIOS LUZ MÍA, SALUD DE MI ROSTRO! Pero he aquí que ad quienes se les hace enemigo su nombre que les predica la verdad, amando como aman la vida feliz, los que aman la verdad aman otra cosa que ella y quisieran que lo que aman fuera la verdad. Así odian la verdad por causa de aquello mismo que aman en lugar de la verdad. Ámanla cuando brilla.ódianla cuando reprende, ámanla cuando se descubre a sí y ódianla cuando los descubre a ellos. Pero ella les dará su merecido descubriéndolos contra su voluntad. El alma torpe e indecente quiere estar oculta no obstante que no quiere se le oculte nada. Pero así la verdad no se le descubrirá. De este modo exclama Agustín en las Confesiones el GAUDIUM DE VERITATE. Con ese desocultamiento de la verdad se manifiesta el pecado que es obstáculo para el HONOR DE QUE DIOS PERMANEZCA EN EL ALMA donde se ingresa en Él "IN TE SUPRA ME".
Aquí pronuncia aquel famoso: ¡TARDE TE AMÉ HERMOSURA TAN ANTIGUA Y TAN NUEVA TARDE TE AMÉ! Cuando se lanzaba sobre las cosas deforme y TÚ ESTABAS CONMIGO PERO YO NO ESTABA CONTIGO. Y cuando lo tocó se abrasó de paz.
Pero no está lleno de Dios sino de su carga propia, es decir los pecados que le son desconocidos Y ENTONCES CLAMA: ¡AY DE MÍ SEÑOR! TÚ ERES MÉDICO Y YO ESTOY ENFERMO ¿Acaso no es tentación la vida del hombre sobre la tierra? Es el salmo 26.
Luego rápidamente le respondemos a Agustín o bien Dios le responde con la ciencia tomásica. Los pecados son la sombra que deja la ausencia de las virtudes correspondientes. Y determinadas las virtudes quedan definidos los pecados. Lo mismo que hizo Aristóteles sobre Platón hace Tomás sobre Agustín: determinar cadad una y consumar su pensamiento.
Si no conocemos los pecados tras las virtudes quedamos en este ¡Ay de mí! o aún peor buscando felicidad donde no la hay.
Y EL GOZO DE LA VERDAD NOS DESCUBRE LO QUE SOMOS, NUESTRA PRECISA PERSONA AL DESCUBRIRLO A ÉL MÁSD ÍNTIMO QUE YO MISMO.
Las cosas tras que andamos y corremos ocultan nada más ni nda menos mi ser: QUIEN SOY. "Conozcaos yo conocedor mío", había dicho... Ya vemos que hoy no es "el yo" el quien soy sino su PERSONA en cercanía cuando vive EN MÍ. Bien posmoderno
abro este espacio para explicar que la justicia de la bienaventuranza aludida es la santidad que es premiada con la saciedad. Cómo se alcanza y como se debe alcanzar la santidad es lo que haré pasando por TODA LA CIENCIA SAGRADA DE SANTO TOMÁS DE AQUINO.
sábado, 25 de febrero de 2012
viernes, 24 de febrero de 2012
LA IMPAVIDEZ
Como el temor nace del amor lo que se dice del uno se dirá del otro. Aquí se trata del temor de las cosas temporales que nace de ese amor, como el amor a la propia vida y ad lasd cosas que a ella se ordenan.
Hay un modo debido de amarlas: no amarlas como fin sino en cuanto debemos amarlas para llegar al último fin. El pecado es lo contrario de esto. Amar lasd cosas en lugar del fin de ellas y no temer la pérdida de ellas que están orientadas al último fin por soberbia de ánimo como alguien hecho para no tener miedo a lo sublime, como dice Job. También los necios no temen. Así el impávido es vicioso por falta de amor, por soberbia o por necedad.
En los Proverbios leemos: EL SABIO ES CAUTO Y SE APARTA DEL MAL. Y lo temporal debe ser temido y no despreciado en cuanto insztrumento para obrar según el temor y amor divinos.
Por eso el impávido no es fuerte porque la fortaleza como virtud moral impone la razón a su materia y esto provoca un temor moderado con forme a la razón. El hombre así teme lo que conviene, cuando conviene y con als circunstancias debidas.
La timidez se opone a la fortaleza por temer de más y la intimidez o impavidez se le opone por falta de temor. El acto de fortaleza consiste en hacerle frente al temor conforme a la razón y no como el impavido. La audacia se le opone por exceso de fortalezad y lad impavidez por falta de temor. La fortaleza fija el medi relativo entre ambas.
Esto es maravillosamente sutil y provechoso para el hombre si estuviera dispuesto al universo de las virtudes que se adquieren como un triunfo.
Hay un modo debido de amarlas: no amarlas como fin sino en cuanto debemos amarlas para llegar al último fin. El pecado es lo contrario de esto. Amar lasd cosas en lugar del fin de ellas y no temer la pérdida de ellas que están orientadas al último fin por soberbia de ánimo como alguien hecho para no tener miedo a lo sublime, como dice Job. También los necios no temen. Así el impávido es vicioso por falta de amor, por soberbia o por necedad.
En los Proverbios leemos: EL SABIO ES CAUTO Y SE APARTA DEL MAL. Y lo temporal debe ser temido y no despreciado en cuanto insztrumento para obrar según el temor y amor divinos.
Por eso el impávido no es fuerte porque la fortaleza como virtud moral impone la razón a su materia y esto provoca un temor moderado con forme a la razón. El hombre así teme lo que conviene, cuando conviene y con als circunstancias debidas.
La timidez se opone a la fortaleza por temer de más y la intimidez o impavidez se le opone por falta de temor. El acto de fortaleza consiste en hacerle frente al temor conforme a la razón y no como el impavido. La audacia se le opone por exceso de fortalezad y lad impavidez por falta de temor. La fortaleza fija el medi relativo entre ambas.
Esto es maravillosamente sutil y provechoso para el hombre si estuviera dispuesto al universo de las virtudes que se adquieren como un triunfo.
miércoles, 15 de febrero de 2012
VICIOS OPUESTOS A LA FORTALEZA
Sin firmeza no hay santidad. Como podemos quitarnos los vicios por doble partida: por la gracia que viene en los sacramentos y por acción propia conformándonos a la razón debemos conocerlo en primer lugar.Porque nadie se quita confesando pecados que no conoce.
Y son tres: el temor, la timidez y la audacia. El temor se ha visto como pasión, dice Tomás,nosotros nos hemos saltado la primera parte de la segundad parte donde trata las once pasiones. Y si es pasión no es reprobable porque es lo que hace la virtud con la pasión lo digno de elogio o de reprobación si no hace lo recto o conforme a la razón. Pues el recto orden es que la voluntad se someta a la razón. Esta dicta lo que ha de huirse y lo que ha de seguirse. Cuanto más debe buscarse un bien más debe huirse de un mal.La voluntad huye de aquello que la razón recta le dicta que debe huir y en este caso el temor no es pecado.Lo es cuando por temor huimos del bien para seguir lo que no debemos y no soportamos esa presión de lo que se hace y se dice y que no es de acuerdo a la recta razón.
El temor principal que tenemos es el de la muerte y por eso se opone a la fortaleza cuyo objeto son los peligros de muerte. Si residiera en la sensibilidad el temor sería pecado leve pero si ya compromete a la voluntad
que libremente rehuye algo en contra del dictamen de la razón tal desorden een el temor unas veces será pecado mortal otras venial. Mortal es cuando uno estuviera dispuesto a hacer algoprohibido o no hacer lago preceptuado en la ley divina.
Sin embargo lo hecho bajo el temor es mezcla de voluntario e involuntario y en lo que tiene de involuntario excusa de pecado. El mal de muerte es digno de ser temido aunque la muerte sea el destino final de todos. La clave está según Agustín que por nada nos apartemos del bien y de la verdad de la virtud. Y para esto está la fortaleza unida a la justicia y regida por la prudencia como razón recta que a su vez está medida por la caridad. Los estoicos solo ven la fuerza ciega.
El temor desordenado es un vicio que nos priva de la caridad de donde viene la santidad. La fortaleza es dispositiva en cuanto quita los obstáculos o pecados para ella.
Y son tres: el temor, la timidez y la audacia. El temor se ha visto como pasión, dice Tomás,nosotros nos hemos saltado la primera parte de la segundad parte donde trata las once pasiones. Y si es pasión no es reprobable porque es lo que hace la virtud con la pasión lo digno de elogio o de reprobación si no hace lo recto o conforme a la razón. Pues el recto orden es que la voluntad se someta a la razón. Esta dicta lo que ha de huirse y lo que ha de seguirse. Cuanto más debe buscarse un bien más debe huirse de un mal.La voluntad huye de aquello que la razón recta le dicta que debe huir y en este caso el temor no es pecado.Lo es cuando por temor huimos del bien para seguir lo que no debemos y no soportamos esa presión de lo que se hace y se dice y que no es de acuerdo a la recta razón.
El temor principal que tenemos es el de la muerte y por eso se opone a la fortaleza cuyo objeto son los peligros de muerte. Si residiera en la sensibilidad el temor sería pecado leve pero si ya compromete a la voluntad
que libremente rehuye algo en contra del dictamen de la razón tal desorden een el temor unas veces será pecado mortal otras venial. Mortal es cuando uno estuviera dispuesto a hacer algoprohibido o no hacer lago preceptuado en la ley divina.
Sin embargo lo hecho bajo el temor es mezcla de voluntario e involuntario y en lo que tiene de involuntario excusa de pecado. El mal de muerte es digno de ser temido aunque la muerte sea el destino final de todos. La clave está según Agustín que por nada nos apartemos del bien y de la verdad de la virtud. Y para esto está la fortaleza unida a la justicia y regida por la prudencia como razón recta que a su vez está medida por la caridad. Los estoicos solo ven la fuerza ciega.
El temor desordenado es un vicio que nos priva de la caridad de donde viene la santidad. La fortaleza es dispositiva en cuanto quita los obstáculos o pecados para ella.
sábado, 11 de febrero de 2012
LA SANTIDAD Y EL MARTIRIO DE TOMÁS
Decimos Tomás es filósofo, porque concibe la sabiduría epocal como ciencia a continuación de Agustín. Tal la razón logotectónica que ha edificado esa totalidad desgarrada de la HISTORIA al lado de la del MUNDO, otro que ella. Lo hizo con el LENGUAJE también.
Así lo que hace la segunda época es llevar a su consumación la concepción del Principio, el cual como más allá de la razón requiere de un suplemento para concebirlo que es la fe. No discrepa con la razón como tampoco con las otras épocas que conciben otra sabiduría, la cual tiene en común el no provenir de los hombres sino medirlos y exhortarlos a ser hombres, como un don que la razón concibe transparentándose para ello.
Duele al cristiano aceptarlo pero la libertad que se realiza en el estado y se concreta en la autoconciencia del ciudadano no es el objetivo de quien da al Cesar lo que le es propio. Él vino a salvarnos del cosmos haciéndonos nacer de nuevo y ser así cabeza de la Iglesia. ALLÍ EL SANTO SE ENRAIZA Y SE CONNATURALIZA POR EL PAN DE VIDA CON EL SER DE DIOS. Nada que ver con las otras dos sabidurías que han servido a la Historia y aún sirven al individuo que acepta diferenciarse de sí para ser hombre.
La del Espíritu Santo como PARÁCLITO que nos hace nacer de nuevo requiere la disposición para la SANTIDAD. El hombre desaparece y nace un nuevo hijo de Dios en el HIJO ETERNO.
Por eso tenemos hambre y sed de santidad: queremos aceptar su designio antes de la constitución del cosmos y ser santos e inmaculados en su presencia en el amor y existir para LA ALBANZA DE LA GLORIA CON LA CUAL NOS AGRACIÓ A NOSOTROS EN SU HIJO AMADO.
Tomás fue santo además de filósofo porque ya fue filo-sofo. ¿Tomas bien has escrito de mí qué quieres?, le dijo el Señor. Y el: A TÍ SEÑOR...
Su martirio fue ser doctor común de la Iglesia.
Así lo que hace la segunda época es llevar a su consumación la concepción del Principio, el cual como más allá de la razón requiere de un suplemento para concebirlo que es la fe. No discrepa con la razón como tampoco con las otras épocas que conciben otra sabiduría, la cual tiene en común el no provenir de los hombres sino medirlos y exhortarlos a ser hombres, como un don que la razón concibe transparentándose para ello.
Duele al cristiano aceptarlo pero la libertad que se realiza en el estado y se concreta en la autoconciencia del ciudadano no es el objetivo de quien da al Cesar lo que le es propio. Él vino a salvarnos del cosmos haciéndonos nacer de nuevo y ser así cabeza de la Iglesia. ALLÍ EL SANTO SE ENRAIZA Y SE CONNATURALIZA POR EL PAN DE VIDA CON EL SER DE DIOS. Nada que ver con las otras dos sabidurías que han servido a la Historia y aún sirven al individuo que acepta diferenciarse de sí para ser hombre.
La del Espíritu Santo como PARÁCLITO que nos hace nacer de nuevo requiere la disposición para la SANTIDAD. El hombre desaparece y nace un nuevo hijo de Dios en el HIJO ETERNO.
Por eso tenemos hambre y sed de santidad: queremos aceptar su designio antes de la constitución del cosmos y ser santos e inmaculados en su presencia en el amor y existir para LA ALBANZA DE LA GLORIA CON LA CUAL NOS AGRACIÓ A NOSOTROS EN SU HIJO AMADO.
Tomás fue santo además de filósofo porque ya fue filo-sofo. ¿Tomas bien has escrito de mí qué quieres?, le dijo el Señor. Y el: A TÍ SEÑOR...
Su martirio fue ser doctor común de la Iglesia.
domingo, 5 de febrero de 2012
EL MARTIRIO VIRTUD MÁS ALTA
Bienaventurados los perseguidos por la justicia porque de ellos es el reino de los cielos. Estamos mostrando cómo el martirio es acto de virtud. La demostración tomásica es claramente filosófica:
1. Es propio de la virtud el hacer que el sujeto permanezca en el bien de la razón.
2. Dicho bien consiste en la verdad como objeto propio y en la justicia como efecto propio.
3. El martirio se mantiene firme en la verdad y en la justicia contra el ataque de lso perseguidores
4. Luego es acto virtuoso que soporta debidamente las penas injustas.
Y es acto de la fortaleza que mantiene firme al hombre en el bien de la virtud contra los peligros de muerte, en este caso por causa de la fe y la justicia.
Según la virtud que lo produce inmediatamente soporta la muerte y no es el acto más virtuoso. Pero si se lo conecta con el fin que pretende que es el amor de caridad el martirio es entre los actos virtuosos el que más demuestra la perfección de caridad ya que tanto mayor amor se demuestra cuanto más amada es la que se desprecia y mas odiosa es la que se elige. Se desprecie la vida propia con sus bienes y se elige la muerte con sus dolores. Por eso San Juan: nadie tiene mayor amor que quien da la vida por sus amigos.
Y para que se dé perfecta noción de martirio es preciso sufrir la muerte por Cristo y desprecia los bienes visibles por los invisibles como es el caso previo de los Macabeos. La verdad plena se nos dio a conocer por Cristo: es una verdad que se ajusta a la piedad, como dice Pablo a Tito. Los mártires de Cristo son testigos suyos y esta es la verdad de la fe, causa de todo martirio. Dios exige las obras de la fe y las premia.
El cristiano para imitar a Cristo muere al pecado pues “los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y concupiscencias. Así padece como CRISTIANO NO SOLO CONFESANDO LA FE SINO POR EVITAR UN MAL POR CRISTO. Esto cae en la confesión de fe.
Cualquier mentira es pecado y confesar cualquier verdad que sea puede ser causa de martirio puede morir por la verdad como martir en cuanto que la mentira es un pecado contrario a la ley divina dice Tomás contra todos los que han puesto alguien en la hoguera. Cualquier bien humano puede ser causa del martirio en cuanto referido a Dios.
Muchos ha habido que han dado testimonio de la verdad que han descubierto y no es directamente la de la fe. Tomás es filósofo y no la torpe defensa de la fe del realista político que ha gobernado una y otra vez muy lejos de la sabiduría.
1. Es propio de la virtud el hacer que el sujeto permanezca en el bien de la razón.
2. Dicho bien consiste en la verdad como objeto propio y en la justicia como efecto propio.
3. El martirio se mantiene firme en la verdad y en la justicia contra el ataque de lso perseguidores
4. Luego es acto virtuoso que soporta debidamente las penas injustas.
Y es acto de la fortaleza que mantiene firme al hombre en el bien de la virtud contra los peligros de muerte, en este caso por causa de la fe y la justicia.
Según la virtud que lo produce inmediatamente soporta la muerte y no es el acto más virtuoso. Pero si se lo conecta con el fin que pretende que es el amor de caridad el martirio es entre los actos virtuosos el que más demuestra la perfección de caridad ya que tanto mayor amor se demuestra cuanto más amada es la que se desprecia y mas odiosa es la que se elige. Se desprecie la vida propia con sus bienes y se elige la muerte con sus dolores. Por eso San Juan: nadie tiene mayor amor que quien da la vida por sus amigos.
Y para que se dé perfecta noción de martirio es preciso sufrir la muerte por Cristo y desprecia los bienes visibles por los invisibles como es el caso previo de los Macabeos. La verdad plena se nos dio a conocer por Cristo: es una verdad que se ajusta a la piedad, como dice Pablo a Tito. Los mártires de Cristo son testigos suyos y esta es la verdad de la fe, causa de todo martirio. Dios exige las obras de la fe y las premia.
El cristiano para imitar a Cristo muere al pecado pues “los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y concupiscencias. Así padece como CRISTIANO NO SOLO CONFESANDO LA FE SINO POR EVITAR UN MAL POR CRISTO. Esto cae en la confesión de fe.
Cualquier mentira es pecado y confesar cualquier verdad que sea puede ser causa de martirio puede morir por la verdad como martir en cuanto que la mentira es un pecado contrario a la ley divina dice Tomás contra todos los que han puesto alguien en la hoguera. Cualquier bien humano puede ser causa del martirio en cuanto referido a Dios.
Muchos ha habido que han dado testimonio de la verdad que han descubierto y no es directamente la de la fe. Tomás es filósofo y no la torpe defensa de la fe del realista político que ha gobernado una y otra vez muy lejos de la sabiduría.
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