Era fatal la ignorancia de las enfermedades y sus causas. Así hoy es fatal la ignorancia de los pecados y las virtudes. Lo paradógico es: ignoramos lo ya conocido en esto la otra ignorancia era de lo que no se conocía. Pues bien San Pablo exhorta a los padres a no volver pusilánimes a sus hijos, luego es pecado la PUSILANIMIDAD.
Así como la presunción sobrepasa la propia capacidad al pretender másd de lo que se puede así el pusilánime falla en esa proporción con la capacidad propia al rehusar tnder hacia lo que es proporcionado a lad misma. Ejemplo: el siervo que enterro su talento.Lo contrario es la MAGNANIMIDAD. Así como ésta tiende a cosas grandes, la PUSILANIMIDAD renuncia a ellas por pequeñez de ánimo.
¡CUÁNTOS PECADOS DESCONOCIDOS HEMOS VISTO OPERANTES QUE ARRUINARON VIDAS COMO ESTA FALSA HUMILDAD! LA SOBERBIA ENCUBIERTA PRODUCE PÉSIMOS RESULTADOS EN EL PUSILÁNIME Y SU ENTORNO.
Por fortuna Dios hace que lo malo no sea pésimo como dijo San Agustín
abro este espacio para explicar que la justicia de la bienaventuranza aludida es la santidad que es premiada con la saciedad. Cómo se alcanza y como se debe alcanzar la santidad es lo que haré pasando por TODA LA CIENCIA SAGRADA DE SANTO TOMÁS DE AQUINO.
martes, 27 de marzo de 2012
viernes, 23 de marzo de 2012
LA VANAGLORIA
El deseo de gloria es vano cuando son los hombres (seres de un día como los llama Ésquilo)quienes la dispensan y cuando quien la pretende la pone como fin último. El alma grande no busca lo suyo sino el bien donde el honor que alcanza por realizarlo lo tiene en poco. En cambio en la vanagloria se busca como valor la alabanza. Está en pecado mortal cuando se opone a la caridad para obtener honor en detrimento de la gloria de Dios. Ser santo para ser considerado tal, cuando es santo quien con esto hace que glorifiquen a Dios. El Padrenuestro dice: santificado sea tu nombre. Y San Pablo: quien se gloríe gloríese en el Señor como Jesús en el evangelio de Mateo: "para que viendo vuestras obras buenas glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos".
La vanagloria es pecado capital porque origina otros vicios pero surge de la soberbia que es la reina de todos los vicios en cuanto ella es el apetito desordenado de excelencia.Como la gloria es la excelencia que muchos apetecen hay que determinar si es la que está en Dios o la de los hombres. De este deseo desordenado nacen muchos pecados.
Las hijas de la vanagloria son:
LA DESOBEDIENCIA, LA JACTANCIA, LA HIPOCRESÍA,
LA DISPUTA, LA PERTINACIA,LA DISCORDIA Y
EL AFÁN DE NOVEDADES
Como el fin de la vanagloria es la manifestación de la propia excelencia cuando se tiene de modo directo por medio de palabras tenemos LA JACTANCIA, cuando son hechos y dan lugar a la admiración por ser verdaderos entonces estamos en EL AFÁN DE NOVEDADES. Mas si son fingidos es HIPOCRESÍA.
Cuando uno quiere dar a conocer su propia excelencia de modo indirecto mostrando que en nada es inferior a otro si es en el entendimiento tenemos LA PERTINACIA donde el hombre se apoya en su parecer desechando el de quien es mejor.Si es en la voluntad surge LA DISCORDIA porque uno no quiere abandonar la propia voluntad concordando con la de los otros.Si es con palabras es CONTIENDA y es DESOBEDIENCIA si uno no quiere obedecer al superior.
Uno así se cree tan ilustre que no se somete y se despeña en el desorden del pecado que hoy se tiene precisamente por virtud. El mundo la avala. Jesús se lamenta de quienes reciben la gloria de los hombres y no de Dios.
Todo esto adopta la cultura posmoderna como bandera y borra así el sello de Dios en la creatura que es la persona, que da gloria a Dios reflejándolo. Mas el soberbio dijo: NO SERVIRÉ
La vanagloria es pecado capital porque origina otros vicios pero surge de la soberbia que es la reina de todos los vicios en cuanto ella es el apetito desordenado de excelencia.Como la gloria es la excelencia que muchos apetecen hay que determinar si es la que está en Dios o la de los hombres. De este deseo desordenado nacen muchos pecados.
Las hijas de la vanagloria son:
LA DESOBEDIENCIA, LA JACTANCIA, LA HIPOCRESÍA,
LA DISPUTA, LA PERTINACIA,LA DISCORDIA Y
EL AFÁN DE NOVEDADES
Como el fin de la vanagloria es la manifestación de la propia excelencia cuando se tiene de modo directo por medio de palabras tenemos LA JACTANCIA, cuando son hechos y dan lugar a la admiración por ser verdaderos entonces estamos en EL AFÁN DE NOVEDADES. Mas si son fingidos es HIPOCRESÍA.
Cuando uno quiere dar a conocer su propia excelencia de modo indirecto mostrando que en nada es inferior a otro si es en el entendimiento tenemos LA PERTINACIA donde el hombre se apoya en su parecer desechando el de quien es mejor.Si es en la voluntad surge LA DISCORDIA porque uno no quiere abandonar la propia voluntad concordando con la de los otros.Si es con palabras es CONTIENDA y es DESOBEDIENCIA si uno no quiere obedecer al superior.
Uno así se cree tan ilustre que no se somete y se despeña en el desorden del pecado que hoy se tiene precisamente por virtud. El mundo la avala. Jesús se lamenta de quienes reciben la gloria de los hombres y no de Dios.
Todo esto adopta la cultura posmoderna como bandera y borra así el sello de Dios en la creatura que es la persona, que da gloria a Dios reflejándolo. Mas el soberbio dijo: NO SERVIRÉ
domingo, 4 de marzo de 2012
LA PRESUNCIÓN Y LA AMBICIÓN SE DISFRAZAN DE VIRTUD
Santo Tomás, ángel de la escuelas, tratando de la PRESUNCIÓN como pecado que corresponde a la virtud de la MAGNANIMIDAD, la despega de la actitud aconsejada por Aristóteles cuando dice en su Metafísica y en su Ética a Nicómaco que no hay que creerle a los hombres que dicen que los hombres deben ocuparse de cosas humanas, el mortal pensar en cosas mortales. Por el contrario (filosofía exige) hay que inmortalizarse o divinizarse lo más posible. Esto no es presunción, defiende el Aquinate, porque aquí no se trata de poseer el poder de lo divino sino de unírsele por la inteligencia.
Y explica: todo lo que está en la naturaleza es ordenado por la razón divina a lo cual debe imitar la razón humana y si no lo hace es pecado. Cada agente debe hacer lo que le corresponde. Contrario al orden natural es que alguien presuma hacer lo que trasciende a su capacidad como lo hace la PRESUNCIÓN.
No es presuntuoso el que uno tienda a realizar obras de virtud con el auxilio divino.
Y se opone por exceso a la MAGNANIMIDAD que se adecua con proporción a las propias fuerzas. El presuntuoso, en cambio, no supera al magnánimo en cuanto al objeto al cual tiende (a veces se queda atrás en la grandeza) sino que le supera en la proporción de sus propias facultades, se cree capaz de lo que no es.
Y EL MAGNÁNIMO ES UN VIRTUOSO no quien solamente posee poder o riquezas, que se vuelve, según Séneca, amenazador, inflado u orgulloso, turbulento, inquieto y TODO LO QUE PUEDE DARLE A CONOCER SIN TENER EN CUENTA LA MORALIDAD DE SUS PALABRAS Y OBRAS.
He aquí que el presuntuoso según la verdad es una defección del magnánimo pero se muestra MAGNÁNIMO EN APARIENCIA.
¡Oh parece describir a los políticos en campaña! Y seguramente es así porque viene a continuación LA AMBICIÓN como opuesta a la magnanimidad.
¿Es pecado? Se opone ad la caridad que según 1.Cor.13 no es ambiciosa, no busca lo suyo. Por lo tanto es pecado ¡LO QUE SE OPONE A LA CARIDAD ES PECADO!
Se busca el honor que es un don sobresaliente que alguien posee como algo divino en él. Y Dios se lo concede para que sea útil a los demás. Sólo en esto debe agradar al hombre que los demás le den testimonio de su excelencia.
Hay apetito desordenado en esto cuando se apetece el honor de una excelencia que no se posee. También cuando se lo atribuye a sí mismo. Y aún cuado no se lo ordena ad los demás y se detenta ese honor. Y sobre esto versa la ambición.
El tan deseado honor no es premio suficiente sino que lo es la bienaventuranza. El honor no es el fin último sino el bien que nos hace buenos y felices.
Según Cicerón la ambición es exceso de magnanimidad. Porque es un deseo desordenado de honor de cualquier modo. En cambio la magnanimidad lo hace en el orden de la razón. Así se oponen como lo desordenado a lo ordenado. Ambición y presunción se oponen a la virtud por distintos aspectos versando sobre el honor.
Bueno esto va como por un tubo a la más odiosa: LA VANAGLORIA.
Insistimos y subrayamos para aprender: el deseo desordenado de la dignidad del poder es AMBICIÓN. Desearlo como prueba que sobrepasa las propias fuerzas es PRESUNCIÓN.
Y explica: todo lo que está en la naturaleza es ordenado por la razón divina a lo cual debe imitar la razón humana y si no lo hace es pecado. Cada agente debe hacer lo que le corresponde. Contrario al orden natural es que alguien presuma hacer lo que trasciende a su capacidad como lo hace la PRESUNCIÓN.
No es presuntuoso el que uno tienda a realizar obras de virtud con el auxilio divino.
Y se opone por exceso a la MAGNANIMIDAD que se adecua con proporción a las propias fuerzas. El presuntuoso, en cambio, no supera al magnánimo en cuanto al objeto al cual tiende (a veces se queda atrás en la grandeza) sino que le supera en la proporción de sus propias facultades, se cree capaz de lo que no es.
Y EL MAGNÁNIMO ES UN VIRTUOSO no quien solamente posee poder o riquezas, que se vuelve, según Séneca, amenazador, inflado u orgulloso, turbulento, inquieto y TODO LO QUE PUEDE DARLE A CONOCER SIN TENER EN CUENTA LA MORALIDAD DE SUS PALABRAS Y OBRAS.
He aquí que el presuntuoso según la verdad es una defección del magnánimo pero se muestra MAGNÁNIMO EN APARIENCIA.
¡Oh parece describir a los políticos en campaña! Y seguramente es así porque viene a continuación LA AMBICIÓN como opuesta a la magnanimidad.
¿Es pecado? Se opone ad la caridad que según 1.Cor.13 no es ambiciosa, no busca lo suyo. Por lo tanto es pecado ¡LO QUE SE OPONE A LA CARIDAD ES PECADO!
Se busca el honor que es un don sobresaliente que alguien posee como algo divino en él. Y Dios se lo concede para que sea útil a los demás. Sólo en esto debe agradar al hombre que los demás le den testimonio de su excelencia.
Hay apetito desordenado en esto cuando se apetece el honor de una excelencia que no se posee. También cuando se lo atribuye a sí mismo. Y aún cuado no se lo ordena ad los demás y se detenta ese honor. Y sobre esto versa la ambición.
El tan deseado honor no es premio suficiente sino que lo es la bienaventuranza. El honor no es el fin último sino el bien que nos hace buenos y felices.
Según Cicerón la ambición es exceso de magnanimidad. Porque es un deseo desordenado de honor de cualquier modo. En cambio la magnanimidad lo hace en el orden de la razón. Así se oponen como lo desordenado a lo ordenado. Ambición y presunción se oponen a la virtud por distintos aspectos versando sobre el honor.
Bueno esto va como por un tubo a la más odiosa: LA VANAGLORIA.
Insistimos y subrayamos para aprender: el deseo desordenado de la dignidad del poder es AMBICIÓN. Desearlo como prueba que sobrepasa las propias fuerzas es PRESUNCIÓN.
sábado, 3 de marzo de 2012
LAS PARTES DE LA FORTALEZA
En primer lugar aparece la MAGNANIMIDAD que como virtud que impone el modo de la razón a los grandes honores, tiende hacia lo máa grande pero se mantiene en el justo medio. El magnánimo se estima en su justo valor pretendiendo solo aquello de lo cual se cree digno.
La magnanimidad esd parte de la fortaleza que permanece firme en el bien más arduo, en los peligros de muerte donde mantiene el ánimo. Ambicionar los bienes grandes que son arduos afirmando el ánimo es una parte de la fortaleza.Por las cosas grandes el magnánimo se expone al peligro y es semejante a la fortalza, es MEGALOKINOS
La magnanimidad se refiere propiamente a la esperanza de algo dificil y
la confianza implica cierta firmeza en la esperanza que procede de una consideración que da origen a unad opinión vehemente sobre el bien que ha de conseguirse. Por lo tanto la confianza es parte de la magnanimidad.
La seguridad es parte de la magnanimidad en cuato que aleja la desesperación Los bienes de fortuna sirven de instrumento al magnánimo para la realización de cosas grandes.
He aquí una virtud conocida por los antiguos que Santo Tomas incluye en la razón de fortaleza.
La magnanimidad esd parte de la fortaleza que permanece firme en el bien más arduo, en los peligros de muerte donde mantiene el ánimo. Ambicionar los bienes grandes que son arduos afirmando el ánimo es una parte de la fortaleza.Por las cosas grandes el magnánimo se expone al peligro y es semejante a la fortalza, es MEGALOKINOS
La magnanimidad se refiere propiamente a la esperanza de algo dificil y
la confianza implica cierta firmeza en la esperanza que procede de una consideración que da origen a unad opinión vehemente sobre el bien que ha de conseguirse. Por lo tanto la confianza es parte de la magnanimidad.
La seguridad es parte de la magnanimidad en cuato que aleja la desesperación Los bienes de fortuna sirven de instrumento al magnánimo para la realización de cosas grandes.
He aquí una virtud conocida por los antiguos que Santo Tomas incluye en la razón de fortaleza.
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