miércoles, 6 de junio de 2012

LA MÁS PEQUEÑA DE LAS VIRTUDES

Es la más pequeña porque versa sobre uno mismo pero sin ella se pierde la persona. Tomás dice que es cosa secundaria toda añadidura al acto esencial que le hace ser más agradable, por ejemplo la belleza de la mujer y sus adornos o el buen sabor y olor de los majares. Así la templanza tiene como objeto principal el placer del tacto que nace del uso necesario de una cosa, aquí con el sentido del tacto. Es secundario el gusto, la vista y olfato que ellos contribuyen a aumentar el deleite del tacto. Así la propaganda hoy en día trabaja sobre la base de lo secundario para postular la fruición sin lo substancial. Está claro que los impulsores del comerció a gran escala descreyeron de la sustancia primero. La regla de la templanza se toma pues de las necesidades de LA VIDA PRESENTE. Señores esto pasa pronto: EL ESQUEMA DE ESTA VIDA PASA PRONTO. Por esto Agustín: QUIEN POSEE LA TEMPLANZA ENCUENTRA EN LOS DOS TESTAMENTOS LA REGLA DE VIDA PARA PERSISTIR EN MEDIO DE LA MULTITUD DE LAS COSAS MORTALES Y PASAJERAS. NINGUNA COSA AME POR SÍ MISMA. USE DE TODAS ELLAS CONFORME A LAS NECESIDADES Y DEBERES DE LA VIDA PERO CON LA MODERACIÓN DEL USUFRUCTUARIO NO DEL AMANTE QUE SE VE ARRASTRADO POR ELLAS. Es así que la razón que dirige las cosas hacia el fin es poseída por el orden de la virtud moral. La templanza recibe el orden de la razón para ponderar los placeres de las necesidad en la vida. TANTUM UTITUR EIS QUANTUM NECESSITAS HUIUS VITAE REQUIRIT. La templanza cuya regla reviste la razón formal de fin ¿Pero qué fin? el de la moral es la felicidad, que en Aristóteles es connatural al espíritu en su acto contemplativo y en Tomás al del Espíritu que nos lleva al fin último supra trascendente. A este fín se ordenan las necesidades básicas mencionadas, en cambio los fines comerciales se ordenan al lucro y nada más que a él. Es decir ponen la felicidad en la fortuna, cosa demostrada como fútil para ella por más que debe aceptarse precisamente en la medida necesaria ¡Son los medios para ejercitar la virtud! Tomás sentencia: IGITUR TMPERANTIAE IPSIUS FINIS ET REGULA EST BEATITUDO. Pero la cosa que usa es la necesidad. Cosas y fin. Cosas y persona que será el fin ejercitado en LA ALABANZA DE LA GLORIA DE SU GRACIA CON LA CUAL NOS AGRACIÓ A NOSOTROS EN EL AMADO. También la templanza tiene en cuenta además de los placeres y del bienestar del cuerpo, la honradez humana y la economía propia y San Agustín la hace dependiente de los oficios que se ejercen. Es cardinal porque la moderación es el elemento de toda virtud y la de la templanza versa sobre lo natural y más difícil . Llega hasta lo más distante de la razón moderando un apetito tan fuerte, omnipresente, duradero y natural. Regula las acciones comunes al hombre y al animal. Por eso no puede estar sobre la justicia ni sobre la prudencia y menos sobre las virtudes teologales. Pero bajo cierto aspecto la templanza es más urgente para el individuo.. Es una suerte de apoyo para que solidifiquen las otras virtudes pero de ningún modo las sobrepasa ¡Se requiere la visión del fin último! Solamente la caridad persistirá.

1 comentario: