viernes, 26 de julio de 2013

TOMÁS SIGUE CON LA PROFECÍA

Dios imprime en la mente del profeta un conocimiento de los futuros contingentes sin que los profetas vean a Dios. Y el hombre ve en la verdad primera la propia forma que en él existe en cuanto semejanza de la primera verdad resplandece en la mente humana y de ella posee el alma la facultad de conocerse a sí misma. 
Pero los profetas que ven cosas de Dios reciben la verdad impresa en la mente no ven la esencia divina sino en espejo donde se reflejan imágenes de la verdad. Por ello la profecía cesa cuando lo vemos cara a cara. Allí lo veremos en su totalidad y no los futuros contingentes que pueden ver los profetas.
Entonces conocemos en la imagen y semejanza de Dios su propia imagen: nosotros como seres autoconcientes, cosa que se realizará en el Nuevo tiempo con Fichte y Hegel.
Pero por gracia en la fe conocemos a Dios en espejo pero lo esperamos alcanzar para poseerlo y Él nos anticipa esto en la caridad, núcleo de la gracia. Esto es superior a toda profecia que solamente ha cumplido un cometido antes y podría cumplirlo ahora pero va por debajo de la gracia como germen de la gloria que ya poseemos hoy.
Dios se ha hecho hombre y sacramento. Más que esto nada. Toda la gracia en su ser dado en la EUCARISTÍA. Pero no nos anticipemos más.

viernes, 12 de julio de 2013

LA CAUSA DE LA PROFECÍA Y SU FIN

La profecía puede parecer natural porque algunos seres presienten cosas del futuro. Además conocer los futuros en sus causas es posible al médico por ejemplo cuando conoce los efectos por experiencia. La claridad de la inteligencia y le experiencia los hace hábiles de anticipar los efectos.
Esto se diferencia del conocimiento que se obtiene por revelación que alcanza a cualquier cosa y es infalible.
Se menciona la capacidad que tiene el alma libre de la turbación del cuerpo para captar sutilezas como por ejemplo en los sueños o la afirmada por Platón con respecto a la pureza de la ideas y la del alma. Pero no puede conocer por sí los futuros que pertenecen a Dios como sustancia eterna.
Y Él produce a un tiempo la forma y la disposición para la profecía que no requiere predisposición natural alguna. Dios es la causa absoluta de la profecía.
A tal punto que ni se requiere bondad de costumbres porque es una gratia gratis data en utilidad de la iglesia en cambio la caridad es otra cosa: une a Dios que es raíz de la bondad. Pero no tolera el desorden de la vida de las pasiones pues exige gran elevación de mente. Se concede a los hombres la profecía para utilidad de los demás y para la propia ilustración. Su mente se comunica con la sabiduría divina por la gracia que los hace gratos a Dios como se dice en Sab.7,27 Pero es para utilidad entonces están más cerca de ser instrumentos y no está en la pura caridad que es amistad. De hecho los doctores que son pecadores comunican la verdad y no pretenden dañar a los cristianos. Dios da el don de profecía a quienes juzga oportuno. La amistad íntima con Dios que es la caridad es otra cosa.
Hay falsos profetas y lobos rapaces y demonios que algo saben profetizar y mezclan sus juicios falsos con verdad para inducir a error al entendimiento y al mal a la voluntad.
Nos vamos deslizando por terreno escabroso entre penumbras con la luz de la caridad que confluye en 1.Cor13. 
El mundo es complejo el camino que lleva a la vida es simple.

viernes, 5 de julio de 2013

LA PROFECÍA SEMEJANZA DE LA PRESCIENCIA

La profecía según San Gregorio trata de las cosas pasadas, futuras y presentes. La luz bajo la cual las ve  es la divina de cuya unidad la profecía tiene su unidad específica aunque trate de cosas diversas. Los profetas dan ejemplo de ello.
Pero no conocen todas las cosas porque no ven el principio que es la verdad primera y luego conocen una cosa y no otra. Y así a un profeta se le revela una y a otro otra según el designio divino para un momento determinado. Dios es el principio infinito que rige su conocimiento puntual de algo en orden a su Providencia.
Por lo tanto no está sujeto a error porque depende de la presciencia divina que no excluye la contingencia de los futuros a quienes ve como presentes y determinados ad unum. En la mente del profeta se imprime como señal la presciencia divina que puede verse en los efectos considerando los futuros en sí mismos como en "una virgen concebirá y tendrá un niño" y otras en el orden de las causas cuyos efectos podrían ser de otra manera como cuando Dios no castiga a quien se amenazaba y se dice que se "arrepiente" por la penitencia de aquel.

lunes, 1 de julio de 2013

LA PROFECÍA NO ES HABITUAL COMO EL AMOR

La mente del profeta no tiene un hábito permanente como es el del entendimiento que tiene una luz permanente y conoce los principios de cuanto está al alcance de la razón. Ahora el bien el principio de cuanto es objeto del conocimiento sobrenatural que por la profecía se nos da a conocer es el mismo Dios al cual no ven los profetas en su esencia. Lo ven en la patria los bienaventurados en quienes esa luz se halla en forma permanente y perfecta según el salmo: EN TU LUZ VEREMOS TU LUZ.
La mente del profeta requiere cada vez una revelación nueva como el discípulo que no alcanzó la aún los principios del arte y necesita ser instruido en cada caso por el maestro. CADA MAÑANA DESPIERTA MIS OÍDOS EL SEÑOR PARA QUE LE OIGA COMO DISCÍPULO.
Así se prueba que la profecía no es hábito. Para amar a Dios sin embargo que está como don sobre el entendimiento hay un hábito de la gracia. Es lo fundamental.

LA PROFECÍA NO ES HABITUAL COMO EL AMOR

La mente del profeta no tiene un hábito permanente como es el del entendimiento que tiene una luz permanente y conoce los principios de cuanto está al alcance de la razón. Ahora el bien el principio de cuanto es objeto del conocimiento sobrenatural que por la profecía se nos da a conocer es el mismo Dios al cual no ven los profetas en su esencia. Lo ven en la patria los bienaventurados en quienes esa luz se halla en forma permanente y perfecta según el salmo: EN TU LUZ VEREMOS TU LUZ.
La mente del profeta requiere cada vez una revelación nueva como el discípulo que no alcanzó la aún los principios del arte y necesita ser instruido en cada caso por el maestro. CADA MAÑANA DESPIERTA MIS OÍDOS EL SEÑOR PARA QUE LE OIGA COMO DISCÍPULO.
Así se prueba que la profecía no es hábito. Para amar a Dios sin embargo que está como don sobre el entendimiento hay un hábito de la gracia. Es lo fundamental.