sábado, 22 de marzo de 2014

EL OBISPO CENTRO DE LA CARIDAD

Si es lícito rechazar el cargo episcopal. San Agustín dice: “Si la santa madre Iglesia exige alguna vez cooperación no recibáis este ruego con orgullo ni lo rechacéis por pereza….si nadie entre los buenos hubiera querido asistirla en su parto no hubierais nacido vosotros”. Lo dice quien fue obligado a ser obispo. Tomás analiza esto con prolijidad usual. Y aparece el filósofo justificando: el bien común es superior al particular. Así Agustín: no antepongáis vuestro reposo a las necesidades de la Iglesia. Siempre, claro está, que no olviden la vida contemplativa por la carga pastoral.
Si debe ser el mejor en la caridad, el más santo. No simplemente basta que sea bueno y sea apto para el gobierno. La elección de Pedro era perfecta ya que el Señor la hizo, aclarando que debía amar más quien había manifestado debilidad.
Si no se puede rehusar el cargo episcopal sin causa suficiente menos abandonarlo. El caso de San Pablo que querría morir para estar con Cristo pero quedarse por utilidad. El peligro no lo excusa ya que tantos murieron mártires. Puede ocurrir que haya obstáculos para esta utilidad de los fieles. La vejez podría ser uno  u otro defecto personal. Puede venir también de parte de los fieles el obstáculo. El papa solamente puede suprimir el voto.

El tema del obispo, centro de la caridad, centro de la Iglesia no puede pasar sin examen.

miércoles, 19 de marzo de 2014

EL DESEO DEL PODER

Es más excelente el estado de perfección de los obispos que son los agentes de perfección que el de los religiosos protegidos por él. 
La comparación de religiosos o monjes con los clérigos tiene sus mases y sus menos: en un aspecto tienen unos mayor perfección que otros. Los clérigos que son sacerdotes son más perfectos en esto y los religiosos en el grado de compromiso de consagración a Dios ¿Se debe desear ser obispo?
LA DIGNIDAD BUSCA A QUIEN LA HUYE Y HUYE DE QUIEN LA BUSCA. Esto es para quien ambiciona el poder del obispo. Quien desea ser obispo por esto es malo. San Pablo lo ofrecía a quienes no temían caer en la persecución y el martirio.
NO SE HA DE BUSCAR EL HONOR NI EL PODER EN ESTA VIDA PUES ESTO ES VANIDAD. HAY QUE BUSCAR LA OBRA MISMA QUE SE HA DE HACER EN MEDIO DE ESE PODER U HONOR.
Delicado es pues el límite entre la vanidad y el servicio. ALABO PUES LO QUE DESEÁIS PERO VED QUÉ DESEÁIS.
No es lo mismo desear el estado religioso que el episcopal, porque éste supone una vida perfecta: ¿me amáis más que estos? En cambio el estado religioso es camino solamente: si quieres ser perfecto, ve vende lo que tienes.
La perfección es propia del obispo en sentido activo y como encargado de perfeccionar, al monje le corresponde en sentido pasivo como quien está para perfeccionarse.
Es pues presunción juzgarse a sí mismo ya perfecto pero no lo es tender a la perfección.
Además pretender la perfección a todos corresponde pero no el dispensarla como el obispo.
Esto no corresponde al propio deseo sino a Dios. Porque en primer lugar toca a Dios juzgar y decidir y en segundo lugar a los prelados eclesiásticos que son ministros de Cristo y dispensadores de los misterios de Dios.
Si a uno no se le impone esta carga se debe dedicar a la investigación y contemplación de la verdad. Cuando se impone hay que someterse por exigencias de la caridad. Siempre es más prudente juzgarse indigno.


viernes, 14 de marzo de 2014

EL OBISPO

La perfección -como lo trata Tomás en la cuestión 184 a 3 consiste en cumplir los dos grandes mandamientos. Explica distinguiendo en qué consiste la perfección per se et essentialiter o secundario et accidentaliter. El amor de Dios y del prójimo como consecuencia de poseer el ejercicio del amor, para lo cual, aunque aquí no lo trate, se requiere la nueva ley de gracia y no basta el mandamiento expreso, es perfección. Lo otro, secundario, es instrumental.
El punto del estado de perfección se refiere al de la libertad o servidumbre. En lo espiritual se ve en lo interior o lo exterior. Los hombres ven lo que aparece y Dios el corazón según el mismo libro de los Reyes. Así la disposición interior lo religa con el juicio de Dios y la exterior con la Iglesia cuando se trata de los obispos y otras jerarquías. 
Este estado exterior es un compromiso con la caridad  y es perfecto por ello pero si su acción es opuesta a ella no tiene la perfección interior frente a Dios. 
Puede darse el caso que nos se obliguen a lo que no cumplen y otros cumplan lo que no se han obligado.
Así unos pueden ser perfectos sin estar en el estado de perfección y otros que sí lo están no sean perfectos. El estado eclesiástico se mide por los actos exteriores. Con solemnidad se consagran a al perfección. 
Los religiosos y obispos se obligan a abstenerse de las cosas mundanas o seculares que podrían lícitamente usar para entregarse a Dios y en esto está la perfección de su vida de terapeutas del culto. Los monjes se aíslan para la contemplación de la amable perfección divina. 
Y hay gracia especial para sus funciones. El obispo recibe la plenitud del poder jerárquico, ilumina a todos con palabras y acciones santas y quien lo transmite a los demás. Él tiende a la perfección como dice San Pablo: NO ES QUE LA HAY ALCANZADO YA SINO QUE LA SIGO POR VER SI LE DOY ALCANCE.
Pero no todos los prelados están en estado de perfección sino los obispos y se entiende por ello la perfección exterior, porque la interior podía tenerla alguien sin orden sagrado. Así no el que tiene cura de almas simplemente tiene el estado de perfección. Hay dos órdenes: el de los presbíteros y el de los obispos. Y además están los diáconos que no harán nada junto a los presbíteros sin la supervisión del obispo. Los pastores plenamente dan su vida por las ovejas y son los obispos, consagrados por Jesucristo y unos a otros imponiéndose las manos. Jesús, Juan, Policarpo, Ireneo. 
Esto es así sin democracia. Los demócratas lo repudian pero quieren mandar como obispos sin dar su vida por las ovejas. 

viernes, 7 de marzo de 2014

AMAR A LAS PERSONAS DIVINAS Y A LAS OTRAS PERSONAS

La perfección de la vida cristiana consiste en la caridad, en el amor de Dios primordialmente y en el amor del prójimo que son los principales preceptos de la ley divina. Así la perfección consiste en la observancia de los mandamientos.
Los consejos sin embargo son instrumentos para alcanzar el fin de la caridad. "Los ayunos, las vigilias, la meditación de las Escrituras, la desnudez y la privación de todos los bienes no son la perfección sino instrumentos de ellas pues a través de ellos se llega la fin no está en ellos el fin de esa forma de vida".
Y San Agustín: no se quebranta el mandamiento por no cumplirlo del mejor modo: basta que se cumpla.
¿Cómo lo cumple? El grado ínfimo del amor de Dios consiste en no amar nada con más intensidad que a Dios ni tanto como a Él ni contra Él. Quien no tenga este grado de perfección en manera alguna cumple el precepto. Siempre hay que amar a Dios sobre todas las cosas. Y hay quienes se abstiene de cosas lícitas  para dedicarse más a Dios. Y Dios son tres personas.
Hoy las cosas sumergen a las personas más y más.
El tema de nuestro tiempo es la persona y las Personas. La otredad de las cosas corporales es la medida del posmodernismo.

sábado, 1 de marzo de 2014

EL ESTADO DE PERFECCIÓN.

La perfección de la vida cristiana se toma de la caridad. Ella es el medio que nos une a Dios, fin último del alma humana según se ve en San Juan: EL QUE PERMANECE EN CARIDAD PERMANECE EN DIOS Y DIOS EN ÉL. Así de la caridad se alcanza la perfección. La caridad pone armonía entre los hombres y quien no ama permanece en la muerte. Ella mide el resto de las virtudes. Por ejemplo ella nos hace pacientes.
¿Pero podemos alcanzar la perfección en esta vida? El salmo 138 dice: mi imperfección han visto tus ojos. Y se así suele afirmarse que nadie es perfecto en esta vida. Sin embargo concluye el sermón del monte: SED PERFECTOS.
La caridad es Dios que ama y es amado sin faltar nada en las personas divinas cuyo ser es infinito. Esta perfección es propia de él.
Tampoco ninguna criatura puede amar en acto a Dios todo el tiempo, por lo menos en esta vida. Lo será en el cielo y así rezamos.
La perfección posible en esta vida en dos grados: 
primero: la voluntad del hombre rechaza todo lo contrario a la caridad, como es el pecado mortal. Necesaria para la salvación.
Segundo: la voluntad humana rechaza todo lo contrario a la caridad sumado a que tiene su afecto totalmente en Dios. Esto son los perfectos sobre principiantes y adelantados. Porque hay pecados veniales, muchos o pocos.
El amor del prójimo también tiene doble perfección: 
primero la carencia de todo afecto contrario.
segundo:tres sentidos: 
en la extensión: se ama a amigos y enemigos,
en la intención al despreciar los bienes por el prójimo: materiales y aún la vida
en prodigar al prójimo no sólo bienes temporales sino espirituales.