viernes, 7 de marzo de 2014

AMAR A LAS PERSONAS DIVINAS Y A LAS OTRAS PERSONAS

La perfección de la vida cristiana consiste en la caridad, en el amor de Dios primordialmente y en el amor del prójimo que son los principales preceptos de la ley divina. Así la perfección consiste en la observancia de los mandamientos.
Los consejos sin embargo son instrumentos para alcanzar el fin de la caridad. "Los ayunos, las vigilias, la meditación de las Escrituras, la desnudez y la privación de todos los bienes no son la perfección sino instrumentos de ellas pues a través de ellos se llega la fin no está en ellos el fin de esa forma de vida".
Y San Agustín: no se quebranta el mandamiento por no cumplirlo del mejor modo: basta que se cumpla.
¿Cómo lo cumple? El grado ínfimo del amor de Dios consiste en no amar nada con más intensidad que a Dios ni tanto como a Él ni contra Él. Quien no tenga este grado de perfección en manera alguna cumple el precepto. Siempre hay que amar a Dios sobre todas las cosas. Y hay quienes se abstiene de cosas lícitas  para dedicarse más a Dios. Y Dios son tres personas.
Hoy las cosas sumergen a las personas más y más.
El tema de nuestro tiempo es la persona y las Personas. La otredad de las cosas corporales es la medida del posmodernismo.

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