miércoles, 19 de marzo de 2014

EL DESEO DEL PODER

Es más excelente el estado de perfección de los obispos que son los agentes de perfección que el de los religiosos protegidos por él. 
La comparación de religiosos o monjes con los clérigos tiene sus mases y sus menos: en un aspecto tienen unos mayor perfección que otros. Los clérigos que son sacerdotes son más perfectos en esto y los religiosos en el grado de compromiso de consagración a Dios ¿Se debe desear ser obispo?
LA DIGNIDAD BUSCA A QUIEN LA HUYE Y HUYE DE QUIEN LA BUSCA. Esto es para quien ambiciona el poder del obispo. Quien desea ser obispo por esto es malo. San Pablo lo ofrecía a quienes no temían caer en la persecución y el martirio.
NO SE HA DE BUSCAR EL HONOR NI EL PODER EN ESTA VIDA PUES ESTO ES VANIDAD. HAY QUE BUSCAR LA OBRA MISMA QUE SE HA DE HACER EN MEDIO DE ESE PODER U HONOR.
Delicado es pues el límite entre la vanidad y el servicio. ALABO PUES LO QUE DESEÁIS PERO VED QUÉ DESEÁIS.
No es lo mismo desear el estado religioso que el episcopal, porque éste supone una vida perfecta: ¿me amáis más que estos? En cambio el estado religioso es camino solamente: si quieres ser perfecto, ve vende lo que tienes.
La perfección es propia del obispo en sentido activo y como encargado de perfeccionar, al monje le corresponde en sentido pasivo como quien está para perfeccionarse.
Es pues presunción juzgarse a sí mismo ya perfecto pero no lo es tender a la perfección.
Además pretender la perfección a todos corresponde pero no el dispensarla como el obispo.
Esto no corresponde al propio deseo sino a Dios. Porque en primer lugar toca a Dios juzgar y decidir y en segundo lugar a los prelados eclesiásticos que son ministros de Cristo y dispensadores de los misterios de Dios.
Si a uno no se le impone esta carga se debe dedicar a la investigación y contemplación de la verdad. Cuando se impone hay que someterse por exigencias de la caridad. Siempre es más prudente juzgarse indigno.


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