Tomás de Aquino pone este raro artículo sobre la reflexión de la caridad, la autoconciencia y la autorrealización donde en un mismo movimiento se implican Dios, cada uno de nosotros en su espíritu y las otras personas. Lo anticipaba en el artículo anterior dond el prójimo debía amarse por Dios porque Dios no debía ser cosificado y fijado como objeto del amor como absoluto vacío sin relación con los que lo aman.
La caridad ni es una cosa ni ama cosas pues se ejerce entre lo otro absoluto que las cosas relativas: las personas. Una aclaración que va entre paréntesis: nosotros, atentos al Heidegger de la diferencia del ser y el ente y luego que los posmodernos han terminado con los restos del yo y se han sumergido en la otredad relacional mostramos hoy el esse secundum Deum que es la CARITAS y la relacionabilidad absoluta de las personas.
Así (desde Agustín) el amor a Dios y al prójimo ama al amor que según el de Trinitate es más conocido por ser más íntimo que el hermano y “abrazando en su intimidad al Dios del amor abraza a Dios por amor” (Si hay que amar al prójimo como a uno mismo se lo puede cumplir amando a Dios en nosotros, al Espíritu enviado por el Padre y el Hijo: es decir obedeciendo a su moción)
El amor con el cual amamos, luego, puede reflejarse sobre sí. El fin de la voluntad es el bien universal y la voluntad del bien es un bien que debe quererse, así como también el intelecto se intelige a sí mismo. Luego el amor puede reflejarse sobre sí porque es un movimiento espontáneo del amante hacia el amado y por el hecho de amar uno ama el amarse.
Pero la caridad no es simple amor sino que consiste en amistad, la cual tiene dos aspectos: el amigo por quien tenemos amistad y para el cual queremos el bien,
y el bien que queremos para él. Recién en éste amamos la caridad por caridad, PORQUE LA CARIDAD ES EL BIEN QUE PRETENDEMOS PARA TODOS AQUELLOS QUE AMAMOS POR CARIDAD. Así amamos la bienaventuranza y las demás virtudes.
La caridad es la misma comunicación de la vida espiritual por la cual se llega a la felicidad. Y por esto se ama como bien deseado para todos a quienes amamos por caridad. Amamos con caridad (AGAPE) cuando queremos la caridad con la cual se recibe la bienaventuranza de las Divinas Personas, su gloria, para las otras personas destinadas a ella desde “antes que el mundo fuese”. Y nuestro querer hace ingresar nuestro saber intelectual en la realidad efectiva. Es decir se vuelve obra. En nuestro caso construye hogar donde la caridad se hace permanencia.
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