martes, 26 de febrero de 2013

DANIEL ES ANTIGUO LA VIRGINIDAD PRESENTE


Lujuria no admite discusión para quien recibe esta palabra: "quien siembra en la carne cosecha corrupción". Parece muy apropiada para ciertos eclesiásticos hodiernos.  Pero esto les ayuda o hunde: la voluptuosidad degrada la mente y el alma ¿Porque así? Porque desde hace ya más de una centuria la palabra alma y mente han perdido significado. Más aún con la psico ciencia. Bueno la lujuria igual es un exceso y todo exceso es malo aún para el cerebro. Y hay en todo sobre dosis hoy. Los placeres venéreos sobre dimensionados por lo menos estupidizan. No s´si esto significa algo cerebralmente pero que hay estúpidos sí los hay.
¿Son o no pecado los placeres venéreos?  Pecado es lo contrario a la naturaleza y como acto traspasa el orden de la razón que refiere todo a su fin propio. Aquí estamos fuera de la modernidad que no acepta teleología y en lugar de la razón pone la vida, así sin más, dejándole el espacio a los posmodernos para la liberación de los impulsos. El fin bueno de los actos venéreos es la propagación de la especie. No se considera aquí como se hace ahora el acto como signo del amor usando el cantar de los cantares como lo hizo Juan Pablo II. Lo que sí se mantienes es que la perfección de la contemplación se impide por la inquietud sexual ya que las compartimos con los animales que obviamente no contemplan con la razón a Dios. Los que quieran ser católicos pues tendrán que afirmar que María es Virgen porque es como esposa del Espíritu Santo. Y no hay otra posibilidad para ser esposa. LA TOTAL FIDELIDAD.
Así la lujuria es contraria al orden de la razón que promueve la especie pero no la mera sexualidad viciosa es decir lujuriosa, el exceso o la predominancia del acto sin el fin ¿Ahora si el amor de la pareja es el fin? Bueno recordemos que la palabra amor es equívoca. EROS no es igual a AGAPE. Agape me hace recibir con misericordia a otra persona y no el uso de la sexualidad en ella. Mejor les estaría castrarse dice el Nuevo Testamento de los incontinentes. Pero ¿qué si se resignifica también todo lo allí escrito...por antiguo, aunque nada más antiguo que la lujuria. Ella además da origen a otros pecados y es un vicio capital: el fin de la lujuria es el placer venéreo, placer sumamente grande con fuerza para atraer intensamente el apetito sensitivo. Así por la vehemencia del deleite las energías superiores de la voluntad y razón se desordenan. Esto vale decir se anula la razón que consta  de cuatro actos:
La simple inteligencia que aprehende un fin como bueno, esto es engañado por la lujuria según ya lo supo el  profeta Daniel: LA HERMOSURA TE HA ENGAÑADO Y LA CONCUPISCENCIA PERVIRTIÓ TU CORAZÓN. Se llama ceguera de mente.
El segundo impedimento es que no deja deliberar  y sin consejo se precipita.
El tercero obstruye el juicio sobre lo que debemos hacer. Se da como ejemplo la perversión del juicio de los ancianos con Susana. Esto se llama "inconsideración".
El cuarto es que la lujuria impide la razón y la hace variar.
En cuanto a la voluntad da el predominio al amor propio que busca  un placer desordenado y es causa del ODIO A DIOS impidiendo por la misma fuerza concupiscible el AMOR A DIOS.
Tambien predomina con ella el apetito de los medios: es el amor a la vida presente en lo que tiene de placentero y produce la desesperación de la vida futura ya que quien va tras los placeres carnales no adquiere los espirituales y le provocan fastidio.
Ya Aristóteles veía la intemperancia lesiva de la prudencia.. Y la inconstancia es hija de la lujuria. El amor propio precipita en la lujuria y todo esto tiene una consecuencia conocida en el lenguaje con doble sentido.
Vean cómo esto es la materia de la vida cotidiana que se encuentra en el ocio de la calle de las ciudades de las cuales hasta Rousseau recomendaba huir para educarse conforme a la naturaleza.
La liberación posmoderna se nutre y justifica por esa realidad de la cual el ayo sacaba al célebre Emilio. ¿Qué diría de la TV y de YOU TUBE? Aquello de Heidegger: solo un dios puede todavía salvarnos. No 
porque él todavía tiene al del vicario saboyano. Pero se va en esa dirección.
La pregunta es ¿hacia adónde con los modernos? Respuesta: hacia los posmodernos o submodernos.
Existen las llamadas hijas de la lujuria y esto muestra que el pecado como la enfermedad mortal no se detiene sino con la muerte. Practicar y aspirar a la templanza previene males terribles.
CORAZÓN MANSO FUENTE DE VIDA, dice el sabio.

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