domingo, 24 de febrero de 2013

EL REINO ES DE LOS NIÑOS

Veamos esta cuestión grave para el hombre que se siente desnudo y avergonzado en el paraíso perdido. La virginidad se le antoja imposible desde siempre y ahora más que nunca. Como dice don Quijote: ¡nadie las mueva que con Roldán no pueda estar a prueba! Él sí pudo y se fue a la Peña pobre a hacer penitencia por su casto amor por Dulcinea ¿Cómo puede ser escrito esto y ser la novela de las novelas? La respuesta es simple y no es por Cervantes mismo ni por Shakespeare: es la Virgen María, virgo virginum.
Pero reparen en el argumento tomásico: Virginidad es para la contemplación y la contemplación para ver a                   Dios, fin último. No es como se dice un fin en sí mismo para hombres no liberados por la cultura. Vírgenes por consagración a Dios que es Espíritu.
No debe pensarse más ni darle vueltas como las da el gusano a quien le tiran cura bichero. ¿La lujuria crepita como describe Foucault?   Derrida borronea con Dionisio. Hace quinientos años que fueron perdiendo la vida contemplativa.Y recordar que el reino es de los niños...

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