domingo, 9 de octubre de 2011

EL DAR POR AMOR

Los actos externos de la caridad o efectos vienen sistemáticamente después de la misericordia, QUE ES COMPASIÓN DE LA MISERIA AJENA. Es luego el acto de esta compasión o misericordia la beneficencia y concretamente el dar de la limosna. La caridad si permanece en alguien se verifica por el dar, por la obra por la cual por compasión se da algo al indigente por amor de Dios. El dar es acto de la misericordia. Puesto que la misericordia es efecto de la caridad dar limosna es por consiguiente acto de la caridad mediante la misericordia.
Las siete limosnas corporales: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, dar posada al peregrino, visitar los enfermos, redimir al cautivo y enterrar a los muertos. Las siete espirituales: enseñar al que no sabe, dar buen consejo al que lo ha menester, consolar al triste, corregir al que yerra, perdonar las injurias, sufrir las flaquezas del prójimo y rogar por todos (ACONSEJA, CORRIGE,CONSUELA PERDONA, SUFRE, ORA)
Las limosnas se dividen adecuadamente según aquellas cosas en que abundan o de que estan faltos los hombres. Y es de precepto: "DA DE COMER AL QUE MUERE DE HAMBRE, SI NO LO ALIMENTAS LO MATASTE" (Ambrosio). Dar limosna de lo superfluo es de precepto, lo mismo que darla al que está en necesidad extrema. Hacer otras limosnas es de consejo. Los bienes temporales que divinamente se confieren al hombre son ciertamente de su propiedad pero su uso no solamente debe ser suyo sino también de aquellos que pueden sustentarse con lo superfluo de ellos. San Basilio:...ES PAN DEL HAMBRIENTO EL QUE AMONTONAS, VESTIDO DEL DESNUDO EL QUE GUARDAS EN EL ARCA. CALZADO DEL DESCALZO EL QUE SE TE APOLILLA Y DINERO DEL POBRE EL QUE TIENES SOTERRADO...Así San AMBROSIO. La iglesia como sacramento de la piedad sobrentiende toda donación de limosna.
Y se da también limosna de lo necesario según aquello del Señor: da todo a los pobres y sígueme. Esto guarda las debidas proporciones y el estado de vida elegido. Siempre el bien común, ya lo supo Aristóteles, debe preferirse al propio. En la propuesta del Señor se pone el ser perfecto y abandonar todo, es decir sacarse de encima las cosas y ser persona libre para él, cosa que Aristóteles no tenía a la vista. Y aquí tampoco se trata de ello. Si se da limosna no se debe desamparar a sus propios hijos, salvo que haya peligro de muerte para muchos.
Con todo a los mas allegados nos toca proveerlos más, si tienen de ello necesidad porque está siempre el bien común que debe prefirse ante todo o la capacidad de bien de quien recibe, si es santo o pecador. Y se debe dar con abundancia. Pero se ha de tener discreción. Sigue el mismo orden que la caridad. El dicho español lo expresa así: "para el dar y el tener seso se ha menester".
Aquí hay que tener presente aquello del discurso del Señor en Juan: EL ESPÍRITU OS ENSEÑARÁ TODO. Aquí se trata de la caridad que él derrama en los corazones.

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