Es acto de caridad pues es limosna espiritual. Se ordena a la enmienda del delincuente para procurarle un bien y ahuyentar el mal. Es como un médico del alma. Se soporta al pecador y se guarda benevolencia con él queriendo enmendarlo. Es un acto virtuoso porque tiende a un bien: la enmienda.
Los que deben corregir son los superiores que poseen la caridad y a su vez cuando necesiten corrección pueden ser sujetos de ella pero con reverencia y moderación. Los pecadores no son adecuados para correegir.
Pero cuando el reprendido se hace peor hay que cesar en ella. Excepto el caso del que tenga potestad de la justicia. Hay tambi{en denuncia p{ublica y en medio la aducción de testigos para que a unos pocos se indique el pecado.En la corrección fraterna hay coacción. Sin embargo debe preceder la amonestación secreta para darle espacio al pecador.
Hoy de esto no queda casi nada. En primer lugar porque nadie reconoce al pecado como tal: es un inconveniente psicológico. Vivimos en un psicologismo absoluto, desde que lo relativo se ha hecho absoluto. Y se ven los efectos y se vive entre ellos como causas unos de otros. Es el encerramiento en el sistema de los entes en el olvido del ser. Más aún es un olvido del olvido en la submodernidad.
Estamos en una instancia donde no hay mundo luego en ese caos se hace posible el paraíso reconquistado (REGAIGNED PARADISE, Milton) porque estamos en el ámbito de un LENGUAJE PURO que habla diciendo y nos hace habitar en la absoluta simplicidad donde nace la pura relacionabilidad de la persona. Es cercanía más acá de las cosas. Es el ámbito del ser de Dios: LA CARIDAD que se dona en el Espíritu Santo de la Promesa.
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