Escuchando lo que se dice dentro del mundo y para el mundo lo que aquí decimos parece una exageración y aún una locura. Y simplemente pretendemos exponer el celebre final de la época media, la Suma Teológica fuera de toda determinación cultural o histórica proveniente de la así llamada "historia de la filosofía o de la teología".
Aquí en la esfera nuestra del lenguaje hay solamente lenguaje y si San Pablo ha enviado sus epístolas nosotros las recibimos y las leemos como destinatarios. Lo que hacemos con tales palabras es lo que ellas van consumando en nosotros a pesar de lo que otros quieran decirnos para interrumpir su efecto, por lo demás originado por quien habla y desde quien lo hace. Esto sí que es una "liberación".
En lo que hace a la Suma hacemos valer el derecho de aprender de ella sin cortapisas, sin aditamentos de escolástica o dogmática. En ella se sosiega una época de la Historia. Esto significa: se consuma, concluye con distinción, cortante. Lo que viene inmediatamente Duns Scoto y Guillermo de Okham se caen de este final perfecto. En vano podemos pegar una tetera que se estrella contra el suelo y querer tomar té luego con ella.
Nosotros aquí pretendemos ser santos y para ello debemos partir de Dios uno, Trino y Creador. Luego específicamente debemos conocer el camino que nos lleva de vuelta a Dios que es el de la gracia de las virtudes y así conocer los pecados que lo impiden. Luego el de la gracia sacramental que nos da el piso de ese camino, la realidad tangible, la mano que nos conduce y nos transmite el ser para ser precisamente santos. De la santidad de la cabeza redunda la de los miembros. La gracia capital de Jesucristo con los siete sacramentos nos hace alcanzar el fin último desde ahora.
Esto nadie nos lo puede robar porque ha sido consumado y debe ser conquistado mientras nos alimenta la palabra viva y sustancial.
Y he dicho todo para quienes tienen hambre de santidad: la verdad se hace obrA.
VERITATEM FACERE.
Aquí en la esfera nuestra del lenguaje hay solamente lenguaje y si San Pablo ha enviado sus epístolas nosotros las recibimos y las leemos como destinatarios. Lo que hacemos con tales palabras es lo que ellas van consumando en nosotros a pesar de lo que otros quieran decirnos para interrumpir su efecto, por lo demás originado por quien habla y desde quien lo hace. Esto sí que es una "liberación".
En lo que hace a la Suma hacemos valer el derecho de aprender de ella sin cortapisas, sin aditamentos de escolástica o dogmática. En ella se sosiega una época de la Historia. Esto significa: se consuma, concluye con distinción, cortante. Lo que viene inmediatamente Duns Scoto y Guillermo de Okham se caen de este final perfecto. En vano podemos pegar una tetera que se estrella contra el suelo y querer tomar té luego con ella.
Nosotros aquí pretendemos ser santos y para ello debemos partir de Dios uno, Trino y Creador. Luego específicamente debemos conocer el camino que nos lleva de vuelta a Dios que es el de la gracia de las virtudes y así conocer los pecados que lo impiden. Luego el de la gracia sacramental que nos da el piso de ese camino, la realidad tangible, la mano que nos conduce y nos transmite el ser para ser precisamente santos. De la santidad de la cabeza redunda la de los miembros. La gracia capital de Jesucristo con los siete sacramentos nos hace alcanzar el fin último desde ahora.
Esto nadie nos lo puede robar porque ha sido consumado y debe ser conquistado mientras nos alimenta la palabra viva y sustancial.
Y he dicho todo para quienes tienen hambre de santidad: la verdad se hace obrA.
VERITATEM FACERE.
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