Por fin llegamos a la humildad. Pero adviertan cómo aquí no se habla de ella sola como en toda moralina(=moral sin raíz o con raíz en la opinión y no en la ciencia) Tomás nos la deduce de la modestia que a su vez es parte de la templanza. Esto es ciencia: reflexión del contenido universal del pensamiento puro.
Pero no es una virtud conocida por la razón de la primera época. Por eso se cita como posesión esencial de la virtuosa por excelencia: PUSO SU ATENCIÓN EN LA HUMILDAD DE SU SERVIDORA y aquello: APRENDED DE MÍ QUE SOY MANSO Y HUMILDE DE CORAZÓN.
Encontraremos así la humildad en medio de otra mayor, la esperanza que aspira al bien mayor que es arduo, que cuando por ello se nos retrae de alcanzarlo necesitamos la magnanimidad, tener ánimo para aspirar al mismo Dios y a la misma santidad de la cual se nos aparta diciendo la funesta opinión: ¡AH ESTO ES PARA LOS SANTOS NO PARA ALGUIEN NORMAL! Sí que la estupidez es un pecado contra el don de inteligencia que está a la orden del día, es más extendida que el mate en Uruguay.
Pero la humildad no es necesaria cuando nos creemos santos y queremos ser papas o anti papas, virtud para no aspirar desmedidamente a cosas altas. ¡Y miren que hay enanos encaramados y no precisamente como Zaqueo.
Humilde dice nuestro santo etimologista es "pegado a la tierra" y aquí tenemos a la reina de los ángeles, María. En otro lugar Tomás la define como CAPACIDAD DE DIOS.
Este rebajamiento de sí mismo es laudable y opuesto a la gran soberbia que es la falsa humildad que busca su propia gloria, tan vista, hoy en pantallas Pero la juzga Dios porque reside en el juicio interior de la mente la que es verdadera.
Magnanimidad y humildad son virtudes cuando se sometan a la razón recta. Cuando se posee una perfección relativa siempre hay razón para la humildad. Porque delante de Dios todas las cosas son como si no existieran.. Por eso el hombre en cuanto tal se humilla a Dios de modo que supera las relaciones de justicia con los hombres sometiéndose a ellos por Dios.
La característica de la humildad es matar los deseos de lo que excede a las propias facultades y esto se logra con el conocimiento de lo que le falta para alcanzar la perfección de la virtud. Esto pertenece a la humildad pero como norma directiva del apetito al cual modera.
Si se aspira a grandes cosas será con el auxiliode Dios y esto va con la humildad con la cual se busca recibirlo. Pero la humildad se corresponde con el don de Temor.La sobreabundancia se opone pues a ella.
Esto sí que nos guía adecuadamente en la santidad: capacidad de Dios en la humildad implica sometimiento a Él y no querer más de lo que nos concede huyendo de la sobreabundancia ¿Pero qué más podemos querer que Dios mismo que se ofrece?
Pero no es una virtud conocida por la razón de la primera época. Por eso se cita como posesión esencial de la virtuosa por excelencia: PUSO SU ATENCIÓN EN LA HUMILDAD DE SU SERVIDORA y aquello: APRENDED DE MÍ QUE SOY MANSO Y HUMILDE DE CORAZÓN.
Encontraremos así la humildad en medio de otra mayor, la esperanza que aspira al bien mayor que es arduo, que cuando por ello se nos retrae de alcanzarlo necesitamos la magnanimidad, tener ánimo para aspirar al mismo Dios y a la misma santidad de la cual se nos aparta diciendo la funesta opinión: ¡AH ESTO ES PARA LOS SANTOS NO PARA ALGUIEN NORMAL! Sí que la estupidez es un pecado contra el don de inteligencia que está a la orden del día, es más extendida que el mate en Uruguay.
Pero la humildad no es necesaria cuando nos creemos santos y queremos ser papas o anti papas, virtud para no aspirar desmedidamente a cosas altas. ¡Y miren que hay enanos encaramados y no precisamente como Zaqueo.
Humilde dice nuestro santo etimologista es "pegado a la tierra" y aquí tenemos a la reina de los ángeles, María. En otro lugar Tomás la define como CAPACIDAD DE DIOS.
Este rebajamiento de sí mismo es laudable y opuesto a la gran soberbia que es la falsa humildad que busca su propia gloria, tan vista, hoy en pantallas Pero la juzga Dios porque reside en el juicio interior de la mente la que es verdadera.
Magnanimidad y humildad son virtudes cuando se sometan a la razón recta. Cuando se posee una perfección relativa siempre hay razón para la humildad. Porque delante de Dios todas las cosas son como si no existieran.. Por eso el hombre en cuanto tal se humilla a Dios de modo que supera las relaciones de justicia con los hombres sometiéndose a ellos por Dios.
La característica de la humildad es matar los deseos de lo que excede a las propias facultades y esto se logra con el conocimiento de lo que le falta para alcanzar la perfección de la virtud. Esto pertenece a la humildad pero como norma directiva del apetito al cual modera.
Si se aspira a grandes cosas será con el auxiliode Dios y esto va con la humildad con la cual se busca recibirlo. Pero la humildad se corresponde con el don de Temor.La sobreabundancia se opone pues a ella.
Esto sí que nos guía adecuadamente en la santidad: capacidad de Dios en la humildad implica sometimiento a Él y no querer más de lo que nos concede huyendo de la sobreabundancia ¿Pero qué más podemos querer que Dios mismo que se ofrece?
ERROR, DEBE DECIR: LA HUMILDAD NOS ES NECESARIA CUANDO NOS CREEMOS SANTOS
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