abro este espacio para explicar que la justicia de la bienaventuranza aludida es la santidad que es premiada con la saciedad. Cómo se alcanza y como se debe alcanzar la santidad es lo que haré pasando por TODA LA CIENCIA SAGRADA DE SANTO TOMÁS DE AQUINO.
miércoles, 31 de agosto de 2011
LA HOSTIA QUE PREDICA
El hermano Carlos que fue explorador de este país, Marruecos ahora quiere predicar creando una orden tanto contemplativa como predicadora (¡AL MISMO TIEMPO!). Tres cosas la definen: adoración perpetua del Santo Sacramento en exposición, imitación de Jesús en Nazaret en su vida oculta y vivir así en el país de misión ¡Misionero que habita! Misioneros orantes.
Carlos esperaba compañía. Mientras tanto ocho horas por día está expuesto el santísimo. No tiene otro deseo que éste: ¡que venga tu reino! ¡que sea santificado tu nombre! Y Carlos desea Sus noches de plegaria en la cima de las montañas, velando para aguardar al Esposo: es la hora de la conversación amorosa. Es enteramente místico y quiere hacer su voluntad, está preparado a todo. Pide oración para que él ame la cruz y cita a San Juan de la Cruz: “es en la hora de su nulificación cuando Jesús ha salvado al mundo. Carlos repite: SOY EL MÁS FELIZ DE LOS HOMBRES. Pide oración para amar a Jesús y hacer en todo momento su voluntad. Quien ama se pierde y se abisma en la contemplación de su bien amado, escribe a una clarisa.
Presencia de Jesús e imitación: santificarse lo más posible por eso mortificación y penitencia. Es un asceta que predica. Es un místico que contempla: la hora mejor empleada de nuestra vida es aquella en que estamos amándolo, afirma. Recuerda esto al final del camino de perfección de Juan de la Cruz: “memoria del creador y estarse al amado amando”. Todo el resto es nada, dice Carlos: RESERVAR TODAS SUS FUERZAS PARA DIOS. Su vocación ordinaria: la soledad, la ESTABILIDAD, el silencio. Pero si me llamaran a otra cosa diría: He aquí la esclava… Y luego traduce los evangelios al TUAREG. Y busca establecerse: la vida de Nazaret en un rincón del país.
De explorador en Marruecos a misionero que habita con quienes ama: los Tuareg. Siempre me pregunté: ¿qué misionar? Carlos: ADORAR LA SANTA HOSTIA DEBERÍA SER EL FONDO DE LA VIDA HUMANA. Y ve un nexo necesario entre la conversión de los infieles con la adoración perpetua, a la cual siguen el trabajo manual, la plegaria, la súplica, la pobreza, la abyección, el recogimiento, el silencio. Y la SANTA HOSTIA expuesta será quien predique como el buen pastor que congrega a sus ovejas. De la adoración brota la santificación y de ella la predicación como signo sacramento.
Se predica desde el habitar. Esto es novedoso: Nazaret. El hogar el gran sacramento moderno.
martes, 30 de agosto de 2011
EL HERMANO CARLOS: SACRAMENTO VIVO
Es ordenado sacerdote en 1901 y va a Marruecos donde comienza su ministerio: con los soldados Jesús estará “corporalmente” en donde nunca estuvo, es decir sacramentalmente. Su objetivo: adorar la Santa Eucaristía, perpetuamente expuesta en la soledad del claustro y en los países de misión en la pobreza del trabajo.
“Soy muy feliz” y las tristezas quedan detrás cuando se mira la Iglesia esposa de Cristo siempre joven y bella y la patria celestial donde seremos semejantes a Dios pues le veremos tal cual es. Uno querría, dice, ver las almas creer y amar, los pueblos sentados en la sombra de muerte abrir los ojos a la gran luz, pues la miseria de las creaturas no podría oscurecer en el alma la profunda felicidad, inmensa del Creador: uno le da gracias por su gloria, uno se regocija porque Dios es Dios.
El nuevo sacerdote ve pasado un año de su sacerdocio como un “paso a la eternidad” un simple momento. En navidad Jesús se pondrá en sus manos en el pesebre, ve todo como el santo convertido hacia y en el Evangelio ¡Creer con el don de inteligencia implica ver lo que dice el Evangelio cuyas palabras se imprimen en quienes las reciben adorantes (es su caso). Sabemos que las palabras de Dios se imprimen y se hacen obra en nosotros hombres de la EUDOKÍA, como dijeron los ángeles navideños. Cuando pulsamos el maus sobre un rectángulo que dice "publicar" se hace y cuando pulsamos sobre "enviar" se envía, así DIos dice y si aceptamos publicar se hace.
Desea él salvar las almas por la oblación del Santo sacrificio, por su presencia en el tabernáculo, por la plegaria, penitencia, buen ejemplo, santificación. Porque dice: “tal es el pastor, tal el pueblo” y “el bien que hace un alma está en razón directa de su espíritu interior”. Considera que la santificación de los pueblos de esta región está en sus manos: SERÁ SALVO el pueblo SI ÉL ES SANTO.
Hoy lo verían como “sacramentalista” y “personalista”. Pero “sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto” y “tenéis por fruto la santificación y por fin la vida eterna”.
Estamos siguiendo sus LETTRES ET CARNETS recogidos por Jean FranÇois Six.
“Soy muy feliz” y las tristezas quedan detrás cuando se mira la Iglesia esposa de Cristo siempre joven y bella y la patria celestial donde seremos semejantes a Dios pues le veremos tal cual es. Uno querría, dice, ver las almas creer y amar, los pueblos sentados en la sombra de muerte abrir los ojos a la gran luz, pues la miseria de las creaturas no podría oscurecer en el alma la profunda felicidad, inmensa del Creador: uno le da gracias por su gloria, uno se regocija porque Dios es Dios.
El nuevo sacerdote ve pasado un año de su sacerdocio como un “paso a la eternidad” un simple momento. En navidad Jesús se pondrá en sus manos en el pesebre, ve todo como el santo convertido hacia y en el Evangelio ¡Creer con el don de inteligencia implica ver lo que dice el Evangelio cuyas palabras se imprimen en quienes las reciben adorantes (es su caso). Sabemos que las palabras de Dios se imprimen y se hacen obra en nosotros hombres de la EUDOKÍA, como dijeron los ángeles navideños. Cuando pulsamos el maus sobre un rectángulo que dice "publicar" se hace y cuando pulsamos sobre "enviar" se envía, así DIos dice y si aceptamos publicar se hace.
Desea él salvar las almas por la oblación del Santo sacrificio, por su presencia en el tabernáculo, por la plegaria, penitencia, buen ejemplo, santificación. Porque dice: “tal es el pastor, tal el pueblo” y “el bien que hace un alma está en razón directa de su espíritu interior”. Considera que la santificación de los pueblos de esta región está en sus manos: SERÁ SALVO el pueblo SI ÉL ES SANTO.
Hoy lo verían como “sacramentalista” y “personalista”. Pero “sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto” y “tenéis por fruto la santificación y por fin la vida eterna”.
Estamos siguiendo sus LETTRES ET CARNETS recogidos por Jean FranÇois Six.
lunes, 29 de agosto de 2011
EXCURSUS: EL HERMANO CARLOS DE FOUCAULD
Una conversión maravillosa tras una vida licenciosa en la Legión Extranjera. Ama el norte de Africa y terminará allí de ermitaño. Primero el la Trapa, luego en Tierra Santa planea hacerse sacerdote:
1. Le dice a un trapense: ¡Ah mira que somos felices! ¿Cuál es la causa de esa beatitud? ¿Las cosas, las estructuras, los proyectos? Cuando uno ve la santa Hostia ¿qué decir sino que la noche de esta vida ha perdido sus tinieblas? La noche es mi iluminación en mis delicias, dice el salmo Y Carlos: ESTA POBRE TIERRA TAN OSCURA SE TRANSFORMA EN UNA ILUMINACIÓN DELICIOSA BAJO LOS RAYOS DE LA HOSTIA SAGRADA.
Y sin embargo tiene proyectos (quijotescos): comprar el monte de la bienaventuranzas. Y además desde ese momento trapense: imitar en adelante la vida oculta de Jesús en Nazaret. Para ello debe tener: fe entre árabes malévolos, castidad, amor del prójimo ofrendando el sacramento de la Eucaristía, que santifica el mismo los contornos, hospitalidad, limosna, pobreza, humildad practicada como el Señor, ahora ofreciendo el SANTO SACRIFICIO y administrando los sacramentos como sacerdote, no una humildad trapense sin sacerdocio. Fuera de la trapa tendrá una soledad mucho mayor. Le argumenta a su director espiritual.
Concepción metafísica de la Misa: NADA GLORIFICA MÁS AQUÍ ABAJO QUE LA PRESENCIA Y LA OFRENDA DE LA SANTA EUCARISTÍA. Él celebraría la Santa Misa y haría a los hombres el más grande bien. Será un monje eremita pero sacerdote. Empero lo será en la vida oculta nazarena en ADORACIÓN PERPETUA DEL SANTO SACRAMENTO EXPUESTO.
La ermita debe estar en el desierto como el pez en el agua (¡como don Quijote quiere hacer el bien pero en donde nadie hay!). Ahora yace en una paz profunda en la decisión de su nueva vida.
Vemos que para quien se ha decidido a recibir las cuestiones teológicas modernas son pseudo problemas. Ayer hoy y siempre: la misma gracia.
1. Le dice a un trapense: ¡Ah mira que somos felices! ¿Cuál es la causa de esa beatitud? ¿Las cosas, las estructuras, los proyectos? Cuando uno ve la santa Hostia ¿qué decir sino que la noche de esta vida ha perdido sus tinieblas? La noche es mi iluminación en mis delicias, dice el salmo Y Carlos: ESTA POBRE TIERRA TAN OSCURA SE TRANSFORMA EN UNA ILUMINACIÓN DELICIOSA BAJO LOS RAYOS DE LA HOSTIA SAGRADA.
Y sin embargo tiene proyectos (quijotescos): comprar el monte de la bienaventuranzas. Y además desde ese momento trapense: imitar en adelante la vida oculta de Jesús en Nazaret. Para ello debe tener: fe entre árabes malévolos, castidad, amor del prójimo ofrendando el sacramento de la Eucaristía, que santifica el mismo los contornos, hospitalidad, limosna, pobreza, humildad practicada como el Señor, ahora ofreciendo el SANTO SACRIFICIO y administrando los sacramentos como sacerdote, no una humildad trapense sin sacerdocio. Fuera de la trapa tendrá una soledad mucho mayor. Le argumenta a su director espiritual.
Concepción metafísica de la Misa: NADA GLORIFICA MÁS AQUÍ ABAJO QUE LA PRESENCIA Y LA OFRENDA DE LA SANTA EUCARISTÍA. Él celebraría la Santa Misa y haría a los hombres el más grande bien. Será un monje eremita pero sacerdote. Empero lo será en la vida oculta nazarena en ADORACIÓN PERPETUA DEL SANTO SACRAMENTO EXPUESTO.
La ermita debe estar en el desierto como el pez en el agua (¡como don Quijote quiere hacer el bien pero en donde nadie hay!). Ahora yace en una paz profunda en la decisión de su nueva vida.
Vemos que para quien se ha decidido a recibir las cuestiones teológicas modernas son pseudo problemas. Ayer hoy y siempre: la misma gracia.
martes, 23 de agosto de 2011
LA MISERICORDIA NOS DEFINE
MISERICORDIA QUIERO Y NO SACRIFICIO
Bienaventurado aquel que posee todo lo que quiere y no quiere nada malo, decía San Bernardo. Pero a la miseria pertenece que el hombre sufra lo que no quiere y aquí entra la misericordia compadeciéndose de la miseria extraña. La miseria se opone a la felicidad. Cuando sobreviene un mal esperándose un bien si es en algún otro engendra misericordia si es en uno mismo o en un allegado dolor.
La razón de ser misericordioso es el defecto pues tememos nosotros sintiéndonos vulnerables las miserias de otros. El soberbio que siente invulnerabilidad no experimenta misericordia. El rico es así también salvo que sea sabio. Si Dios tiene misericordia es por amor al amarnos como algo suyo. Los sumergidos en infinitos males tampoco pueden ser misericordiosos ni los medrosos. Unos por estar colmados otros por no ver sino sus temores.
Así vemos que es una afección que al amar odia la miseria ajena. Un efecto de la caridad en el orden de las virtudes que vamos siguiendo. La misericordia además de ser un sentimiento es una virtud.
La esencia de la virtud humana consiste en que los impulsos del ánimo sean regulados por la razón y esta afección del ánimo, la misericordia, cuando se tiene conservando la justicia sea actuándola con el indigente sea perdonando al arrepentido es virtud.
La misericordia es la más grande virtud en cuanto se derrama en otros y socorre sus debilidades. Así es primordialmente de Dios: en ella resplandece su omnipotencia. En el hombre máxima es la caridad pues lo une con DIOS que es superior. Pero en las virtudes que miran al prójimo es primera la misericordia y es propia del que puede ejercerla por su estado. Interior la caridad, exterior la misericordia.
El Dios de las misericordias ingresó en el ámbito de los hombres amados por él y santificándolos para que se vean como personas por su Verbo, por el LOGOS TEES ALETHEIAS.
Su hablar hacia nosotros nos dio el ser y tuvo misericordia de nosotros amándonos y así nos hizo santos o nos hizo para ser santos.
Bienaventurado aquel que posee todo lo que quiere y no quiere nada malo, decía San Bernardo. Pero a la miseria pertenece que el hombre sufra lo que no quiere y aquí entra la misericordia compadeciéndose de la miseria extraña. La miseria se opone a la felicidad. Cuando sobreviene un mal esperándose un bien si es en algún otro engendra misericordia si es en uno mismo o en un allegado dolor.
La razón de ser misericordioso es el defecto pues tememos nosotros sintiéndonos vulnerables las miserias de otros. El soberbio que siente invulnerabilidad no experimenta misericordia. El rico es así también salvo que sea sabio. Si Dios tiene misericordia es por amor al amarnos como algo suyo. Los sumergidos en infinitos males tampoco pueden ser misericordiosos ni los medrosos. Unos por estar colmados otros por no ver sino sus temores.
Así vemos que es una afección que al amar odia la miseria ajena. Un efecto de la caridad en el orden de las virtudes que vamos siguiendo. La misericordia además de ser un sentimiento es una virtud.
La esencia de la virtud humana consiste en que los impulsos del ánimo sean regulados por la razón y esta afección del ánimo, la misericordia, cuando se tiene conservando la justicia sea actuándola con el indigente sea perdonando al arrepentido es virtud.
La misericordia es la más grande virtud en cuanto se derrama en otros y socorre sus debilidades. Así es primordialmente de Dios: en ella resplandece su omnipotencia. En el hombre máxima es la caridad pues lo une con DIOS que es superior. Pero en las virtudes que miran al prójimo es primera la misericordia y es propia del que puede ejercerla por su estado. Interior la caridad, exterior la misericordia.
El Dios de las misericordias ingresó en el ámbito de los hombres amados por él y santificándolos para que se vean como personas por su Verbo, por el LOGOS TEES ALETHEIAS.
Su hablar hacia nosotros nos dio el ser y tuvo misericordia de nosotros amándonos y así nos hizo santos o nos hizo para ser santos.
sábado, 20 de agosto de 2011
LA PAZ: FIN DEL FIN
¿Qué tenemos si no tenemos paz? ¿Y qué tenemos en la paz? Que los apetitos sensitivos que tienden muchas veces contra la razón (porque la carne codicia contra el espíritu según Gálatas 5,17) se unifiquen. Esta unión en uno mismo es paz y con otros es concordia. Porque la disensión de los hombres entre sí también la experimenta en sí, consigo mismo, un solo hombre en la pluralidad de sus impulsos sueltos desde el pecado original.
Pero la paz puede ser verdadera o aparente. La verdadera está en el apetito del bien verdadero porque lo malo puede ser bien aparente y eso es lo que tienen en la gran guerra de la ignorancia los que buscan paz en tan grandes males, como dice la Sabiduría.
Hay una paz perfecta que consiste en goce perfecto del bien sumo donde todos los apetitos aquietados se unifican. Y este es el fin último según el salmo 147,3. En la paz imperfecta en cambio hay muchas cosas de adentro y de afuera que perturban cuando el hombre está en el camino de "este mundo".
Y es efecto de la caridad que obra la unión de la paz de los apetitos de un hombre y de los ajenos. Pues al amar a Dios sobre todas las cosas teniendo así unificados todos nuestros impulsos (esto es religión y no antropología que defiende los impulsos como divinos) tenemos la paz y al amar al prójimo se busca cumplir la voluntad de los otros. Aquí hay amistad, según Cicerón: querer lo mismo y no querer lo mismo.
Por lo tanto la paz es la resultante de la virtud teologal de la caridad. Esto no es escolástica como suele decirse con mala onda. Es el resultado de cumplir el primer mandamiento de la ley: AMARÁS A TU DIOS CON TODO EL CORAZÓN. Es decir no debes guardarte tu corazoncito para tus apetitos. Será raro, dificil, pero ha sido así en la religión. Quien busca antropología que allí se quede sin querer medir la religión con sus cositas. Hasta Aristóteles dijo que el hombre debe divinizarse y en esto consiste el ser hombre ¡Y sin la Biblia!
Sabemos que modernos y posmodernos pretenden hacer del primer mandamiento algo histórico para no obligarse a dejar su Dios: el vientre, como también dice la Escritura sin conocer todavía a nuestros sofísticos intelectuales. Lo reprobable es querer borrar la clara noticia de la palabra: AMARÁS A TU DIOS CON TODO TU CORAZÓN, CON TODA TU MENTE, CON TODAS TUS FUERZAS Y AL PRÓJIMO COMO A TI MISMO. San Agustín: DAME LO QUE MANDAS Y MANDA LO QUE QUIERAS. Este mandamiento exclusivo viene de la gracia santificante y así somos santos.
Pero la paz puede ser verdadera o aparente. La verdadera está en el apetito del bien verdadero porque lo malo puede ser bien aparente y eso es lo que tienen en la gran guerra de la ignorancia los que buscan paz en tan grandes males, como dice la Sabiduría.
Hay una paz perfecta que consiste en goce perfecto del bien sumo donde todos los apetitos aquietados se unifican. Y este es el fin último según el salmo 147,3. En la paz imperfecta en cambio hay muchas cosas de adentro y de afuera que perturban cuando el hombre está en el camino de "este mundo".
Y es efecto de la caridad que obra la unión de la paz de los apetitos de un hombre y de los ajenos. Pues al amar a Dios sobre todas las cosas teniendo así unificados todos nuestros impulsos (esto es religión y no antropología que defiende los impulsos como divinos) tenemos la paz y al amar al prójimo se busca cumplir la voluntad de los otros. Aquí hay amistad, según Cicerón: querer lo mismo y no querer lo mismo.
Por lo tanto la paz es la resultante de la virtud teologal de la caridad. Esto no es escolástica como suele decirse con mala onda. Es el resultado de cumplir el primer mandamiento de la ley: AMARÁS A TU DIOS CON TODO EL CORAZÓN. Es decir no debes guardarte tu corazoncito para tus apetitos. Será raro, dificil, pero ha sido así en la religión. Quien busca antropología que allí se quede sin querer medir la religión con sus cositas. Hasta Aristóteles dijo que el hombre debe divinizarse y en esto consiste el ser hombre ¡Y sin la Biblia!
Sabemos que modernos y posmodernos pretenden hacer del primer mandamiento algo histórico para no obligarse a dejar su Dios: el vientre, como también dice la Escritura sin conocer todavía a nuestros sofísticos intelectuales. Lo reprobable es querer borrar la clara noticia de la palabra: AMARÁS A TU DIOS CON TODO TU CORAZÓN, CON TODA TU MENTE, CON TODAS TUS FUERZAS Y AL PRÓJIMO COMO A TI MISMO. San Agustín: DAME LO QUE MANDAS Y MANDA LO QUE QUIERAS. Este mandamiento exclusivo viene de la gracia santificante y así somos santos.
martes, 16 de agosto de 2011
EL PROYECTO INFINITO: GOZAR DE DIOS
Eso sí el gozo de la caridad es el que procede de la sabiduría. No imaginemos otro porque éste no incluye tristeza. Por eso dice San Pablo: gozaos siempre en el Señor. Pero de parte de uno adviene el obstáculo, es decir el pecado, que nos impide participar en el bien divino a nosotros o quienes amamos.
Cuando no hay más que desear hay gozo pleno y eso se logra en la bienaventuranza perfecta con la fruición de Dios, donde se saciará todo deseo. NO PASÓ POR LA MENTE LO QUE PREPARÓ DIOS PARA LOS QUE LE AMAN, dice Pablo luego no cabe en el hombre el gozo de Dios por lo cual él será absorvido en él según aquello de San Mateo: ENTRA EN EL GOZO DE TU SEÑOR. Y hay proporción pues uno estará más cerca que otro según la parábola de los talentos aunque todos estarán plenos o superplenos. Así los artículos de esta cuestión 28.
Debemos considerar que el gozo que el Hijo nos da completo se derrama en nosotros por el Espíritu en la caridad de la que es su efecto, como se ve cuando se enumeran los frutos: caridad, gozo y paz.
Este tesoro nos brinda la Iglesia: aspirar al gozo sobre la mente. Pero que debe ser como el que ya experimentamos con su presencia real de persona a persona. Y aquel gozo será con su Persona entre personas.
Cuando no hay más que desear hay gozo pleno y eso se logra en la bienaventuranza perfecta con la fruición de Dios, donde se saciará todo deseo. NO PASÓ POR LA MENTE LO QUE PREPARÓ DIOS PARA LOS QUE LE AMAN, dice Pablo luego no cabe en el hombre el gozo de Dios por lo cual él será absorvido en él según aquello de San Mateo: ENTRA EN EL GOZO DE TU SEÑOR. Y hay proporción pues uno estará más cerca que otro según la parábola de los talentos aunque todos estarán plenos o superplenos. Así los artículos de esta cuestión 28.
Debemos considerar que el gozo que el Hijo nos da completo se derrama en nosotros por el Espíritu en la caridad de la que es su efecto, como se ve cuando se enumeran los frutos: caridad, gozo y paz.
Este tesoro nos brinda la Iglesia: aspirar al gozo sobre la mente. Pero que debe ser como el que ya experimentamos con su presencia real de persona a persona. Y aquel gozo será con su Persona entre personas.
lunes, 15 de agosto de 2011
EL GOZO DE LA CARIDAD
Justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo, dice el Apóstol. El Espíritu derrama la caridad en nuestros corazones y la caridad ama la bondad inmutable de Dios el cual cuando lo amamos permanece en nosotros. El amor así nos causa gozo cuando poseemos el bien y tristeza cuando se aparta de nosotros o cuando tal cosa sucede al prójimo.
"Gozaos siempre en el Señor", dice el Apóstol. La caridad que nos hace amar a Dios no tolera mezcla de tristeza. En sí en el bien no hay tristeza pero al participarlo puede haber algún obstáculo que nos dé tristeza sea por nosotros sea por el prójimo que amamos como a nosotros mismos. Y tal obstáculo son los pecados que alejan de nostros el divino bien. Las miserias nos impiden la perfecta participación en él.
Sin embargo la oración del Verbo le pide al Padre que nos llene de gozo y él mismo lo decreta así: "QUE MI GOZO SEA EN VOSOTROS Y MI GOZO SEA CUMPLIDO". ¿Qué pudo hacer por nosotros que no haya hecho?
Tenemos hambre y sed de santidad, de lo que hace en nosotros el verbo encarnado. El gozo es su efecto.
"Gozaos siempre en el Señor", dice el Apóstol. La caridad que nos hace amar a Dios no tolera mezcla de tristeza. En sí en el bien no hay tristeza pero al participarlo puede haber algún obstáculo que nos dé tristeza sea por nosotros sea por el prójimo que amamos como a nosotros mismos. Y tal obstáculo son los pecados que alejan de nostros el divino bien. Las miserias nos impiden la perfecta participación en él.
Sin embargo la oración del Verbo le pide al Padre que nos llene de gozo y él mismo lo decreta así: "QUE MI GOZO SEA EN VOSOTROS Y MI GOZO SEA CUMPLIDO". ¿Qué pudo hacer por nosotros que no haya hecho?
Tenemos hambre y sed de santidad, de lo que hace en nosotros el verbo encarnado. El gozo es su efecto.
sábado, 6 de agosto de 2011
LA CARIDAD AMA A DIOS INMEDIATAMENTE
En esta vida no podemos conocer a Dios directamente sino desde lo más conocido por nosotros pero por el querer llegamos a la cosa misma. El amor que es acto del querer aún en esta vida tiende a lo que es amable por excelencia que es la misma bondad desde donde deriva a lo demás. El conocimiento es a la inversa.
Por lo tanto se exige en el mandamiento amar a Dios con todo el corazón. Pues todo lo perteneciente a Dios debe amarlo el hombre por Dios mismo y también por él mismo destinado a Dios. Mas Dios es la bondad infinita y nadie puede amarlo infinitamente. Es así que dice San Bernardo: LA CAUSA DE AMAR A DIOS ES DIOS Y LA MEDIDA ES AMARLE SIN MEDIDA.
LA CARIDAD HACE AL HOMBRE ADHERIRSE A DIOS POR SÍ MISMO UNIENDO LA MENTE HUMANA A DIOS POR EL AFECTO DEL AMOR Y en ello no hay exceso pues cuanto más se alcanza la regla es tanto mejor y cuanto más se ame a Dios será tanto mejor. No hay exceso de parte de la cosa que mide.
Ahora se atiende al prójimo: LA RAZÓN DE AMAR AL PRÓJIMO POR CARIDAD ES DIOS como se dijo en la cuestión 25. Aquí se mostrará que es mejor amar al mejor porque odiarlo es más detestable que hacerlo con el enemigo porque el amigo está más unido. Es cierto que al amigo lo amamos también por él mismo en cambio al enemigo lo hacemos solamente por Dios cuando no hay razón de amor en él. El amor en este caso es más recio como el fuego que quema material menos combustible. Pero es mas ferviente el amor a los que están cerca y mejor siempre que Dios sea la causa. Aquí el verdadero mérito del amor viene de amarlo a Dios pues es Él el objeto de todo amor: SI ALGUIEN ME AMA SERÁ AMADO POR MI PADRE Y YO ME MOSTRARÉ A ÉL. MAS después San Juan dice en la carta:ESTE MANDATO TENEMOS DE DIOS QUE QUIEN AMA A DIOS AME TAMBIÉN A SU HERMANO" pues la dilección de Dios no excluye nunca al prójimo. En cuanto al amor de sí mismo está incluído en el amor de Dios por cuanto queremos gozar de Él el cual amor a veces es postergado para gloria de Dios, pues la verdadera razón de la caridad es Dios y si Él nos envía al prójimo postergamos nuestro gozo y en esto está el mérito, porque es lo mejor lo que Dios quiere y no solamente lo más dificil.
Toda la monserga antropológica que desvanece esto envaneciéndose con el "te amo" y el "se enamoró" encuentra en lo dicho la fuente del amor por quien amamos y para quien hemos sido elegidos para ser santos ante su faz en el amor que nos ama eternamente.
Por lo tanto se exige en el mandamiento amar a Dios con todo el corazón. Pues todo lo perteneciente a Dios debe amarlo el hombre por Dios mismo y también por él mismo destinado a Dios. Mas Dios es la bondad infinita y nadie puede amarlo infinitamente. Es así que dice San Bernardo: LA CAUSA DE AMAR A DIOS ES DIOS Y LA MEDIDA ES AMARLE SIN MEDIDA.
LA CARIDAD HACE AL HOMBRE ADHERIRSE A DIOS POR SÍ MISMO UNIENDO LA MENTE HUMANA A DIOS POR EL AFECTO DEL AMOR Y en ello no hay exceso pues cuanto más se alcanza la regla es tanto mejor y cuanto más se ame a Dios será tanto mejor. No hay exceso de parte de la cosa que mide.
Ahora se atiende al prójimo: LA RAZÓN DE AMAR AL PRÓJIMO POR CARIDAD ES DIOS como se dijo en la cuestión 25. Aquí se mostrará que es mejor amar al mejor porque odiarlo es más detestable que hacerlo con el enemigo porque el amigo está más unido. Es cierto que al amigo lo amamos también por él mismo en cambio al enemigo lo hacemos solamente por Dios cuando no hay razón de amor en él. El amor en este caso es más recio como el fuego que quema material menos combustible. Pero es mas ferviente el amor a los que están cerca y mejor siempre que Dios sea la causa. Aquí el verdadero mérito del amor viene de amarlo a Dios pues es Él el objeto de todo amor: SI ALGUIEN ME AMA SERÁ AMADO POR MI PADRE Y YO ME MOSTRARÉ A ÉL. MAS después San Juan dice en la carta:ESTE MANDATO TENEMOS DE DIOS QUE QUIEN AMA A DIOS AME TAMBIÉN A SU HERMANO" pues la dilección de Dios no excluye nunca al prójimo. En cuanto al amor de sí mismo está incluído en el amor de Dios por cuanto queremos gozar de Él el cual amor a veces es postergado para gloria de Dios, pues la verdadera razón de la caridad es Dios y si Él nos envía al prójimo postergamos nuestro gozo y en esto está el mérito, porque es lo mejor lo que Dios quiere y no solamente lo más dificil.
Toda la monserga antropológica que desvanece esto envaneciéndose con el "te amo" y el "se enamoró" encuentra en lo dicho la fuente del amor por quien amamos y para quien hemos sido elegidos para ser santos ante su faz en el amor que nos ama eternamente.
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