viernes, 23 de noviembre de 2012

LO QUE DIOS QUIERE SE LEE EN LA RAZÓN

Castidad viene de castigo, el cual la razón impone a la concupiscencia.  Es virtud por ser fuerza regulada por la razón. Su misión: usar de los miembros corporales moderadamente conforme al juicio de la razón y a la elección de la voluntad. Si alguno fuera forzado no peca. Hoy en día se justifica el aborto por violación en cuya consideración se cree por lo tanto que la unión forzada es algo que debe anularse por impuro y paga el pato la persona que nace. Es decir no fui libre y debo ser libre eliminando lo que no deja de ser santo aunque venga por fuerza. Extraordinario sofisma cuyo origen hay que imaginar facilmente. Un hijo de la castidad -pues no fue consentido el placer venéreo- es castigado con el aborto. Digno de las mentes educadas por la televisión. Bueno, ésta maravilla no ayuda en nada al pudor.
El pudor indica vergüenza. Hasta la honesta cópula del matrimonio no está exenta de cierta vergüenza. Y esto porque se pierde el uso de la razón sobre todo en lo que hace a los actos externos a la cópula, como los ósculos, los tocamientos, que son actos más visibles e imperfectos. La pudicia reserva para la castidad la unión venérea propiamente dicha.
Permanentemente Tomás cita el dictamen de un pagano, Aristóteles,  gloria de la patria donde diz que reinaba la pederastia que hoy justifica el homosexualismo planetario. Y es  ésta: ENTRE LOS VICIOS DE INTEMPERANCA LOS MÁS EXCECRABLES SON LOS VENÉREOS, tanto por la desobediencia de los órganos genitales a la razón como porque dominan a la inteligencia.
No miren hacia atrás solamente: miren a Confucio, Buda, Homero, Aristóteles y compárenlos en su función con los poetas minores. Lo bueno es que uno pueda elegir:porque en esto consiste la virtud.

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