viernes, 6 de enero de 2012

LA DILIGENCIA ES PARTE DE LA PRUDENCIA

En latín SOLLICITUDO, rápida habilidad para ejecutar. La prudencia incluye el imperio de lo que ha sido deliberado y juzgado. Así dice el filósofo: ES NECESARIO OBRAR RAPIDAMENTE ACERCA DE LO DELIBERADO Y DELIBERAR CON CALMA.
Lo propio de la prudencia es emitir los actos de consejo, deliberación, juicio e imperio respecto de los medios con los que se llega al fin debido no sólo se extiende al bien particular de un solo hombre sino al bien común de la multitud. Mas hay una relación entre ambos: el bien particular no subsiste sin el bien común de la familia, de la ciudad y de la patria. Así Máximo Valerio decía: "los primeros romanos preferían ser pobres en un imperio rico a ser ricos en un imperio pobre". Y la parte debe estar en armonía con el todo. Pero se distingue la prudencia en particular, la económica que trata del bien común de una casa,la política, que trata del bien común de la ciudad o de la nación. Y el hábito que impera al fin último es el más excelente e impera a los demás.
Los gobernantes deben tener la prudencia política pero en cuanto seres particulares deben poseer la prudencia como cada uno de los hombres.LA prudencia reside en el príncipe como arte arquitectónica y en los subditos a modo de arte mecánica. El hombre por la prudencia no sólo manda a los demás sino a sí mismo.
Juan Pablo II escribió la encíclica SOLLICITUDO REI SOCIALIS. Es una cuestión prudencial la cuestión social y no un revoleo de prebendas. Es un acto de la inteligencia que versa sobre los medios idóneos para el bien común. Pero ¿puede bastar esto como si no hubiera virtudes específicas para cada potencia y función? Además esto sigue así:
ES IMPOSIBLE SER PRUDENTE SIN SER BUENO

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