domingo, 22 de enero de 2012

LAS VIRTUDES ANEJAS A LA PRUDENCIA

La eubulia, la rectitud en el consejo, es una virtud humana, perfección proporcionada a la naturaleza del hombre que no puede conocer con certeza y por simple intuición la verdad de las cosas, menos aún las acciones que son contingentes. Ella versa sobre el consejo pero no sobre el juicio y sobre el imperio. Así la eubuliase ordena a la prudencia como acto principal sin la cual ella no podría ser virtud. Por eso hay pecadores que aconsejan bien en negocios particulares y no poseen la prudencia ni personal ni política. Porque todos los actos se ordenan o no al último fin.
Así el segundo paso es la synesis que se ordena al buen juicio.La synesis importa juicio recto no acerca de lo especualtivo sino acerca de lo particular operable acerca de lo cual versa la prudencia. Así se llama sensato o eusyneti a los hombres de buen sentido como a la inversa insensato a los carentes de buen sentido. Hay quienes aconsejan bien y no son sensatos es decir no juzgan rectamente así hacen falta ambos. El jicio recto consiste en que la inteligencia aprehenda las cosas tal como son en sí mismas y la synesis juzga sobre los medios para el fin de las virtudes morales. Pero se puede juzgar bien y diferir la acción no imperándola.
Todavía está la gnome o perspipacia que suple a la synesis que juzga sobre cosas comunes. Implica cierta agudeza en e juicio.
Vemos la complejidad de la prudencia que se toma a la ligera y que exige un comunión de personas con diversas habilidades pero ordenadas al bien común.
Y así ha menester de la ayuda del más sabio el menos sabio y todos del Espíritu Santo, cuyo es el don de consejo al abarcar los singulares y sobre todo el bien. Así ayuda a la prudencia que preceptúa en orden al fin y se corresponde con la quinta bienaventuranza que es la misericordia. Desde ella alcanzamos los carismas superiores. porque con la piedad, perdonando y dando nos desemabarazamos de muchos males, dice Agustín.

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