El orden de la razón en lo que es contingente pertenece a la virtud menos nombrada y valorada: la prudencia. Se habla y habla de justicia como si esta fuera algo sin la recta razón de lo operable.
Claro está se lanzan los valores como fuegos de artificio que sustituyen la responsabilidad moral que es adquirir en primer lugar la prudencia que preceptúa los medios para el fin de las virtudes como la justicia, la fortaleza y la templanza.
Se `puede adquirir, aprender (gran cuestión platónica de los diálogos primeros) y se debe hacerlo so pena de quedar mutilados para todo acto bueno, que nos hace buenos, regidos por las virtudes. De una importancia capital para la educación que la ignora y que sin embargo tiene su extensión del hombre particular al político.Porque la prudencia es política y versa sobre los medios certeros para el bien común que exigen virtud política en el gobernante y en los gobernados. Esto a toando Tomás en las partes subjetivas de la prudencia y es una maravilla considerar la obra de la razón iluminada por la fe.
Los libros sapienciales la exaltan y la vuelven obligatoria para quien tiene obediencia a la fe, como dice Pablo a los Romanos.
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