lunes, 25 de abril de 2011

DE DIOS NO PODEMOS SABER QUÉ ES SINO QUÉ NO ES

El método que procede de lo más conocido a lo menos conocido en lo que hace a su existencia es negativo ahora por no poder considerar cómo es pero siendo invitados a conocerlo o mas bien destinados a ello (recordar el sello o la impresión de la ciencia en nosotros). Se parte luego de cómo no es despojándole a Dios de la composición, del movimiento etc.
Por eso se comenzará con la simplicidad y de allí se pasará a la perfección, a su infinidad, a la inmutabilidad para englobar todo en su unidad.
En ocho artículos se considera la simplicidad descartando por negatividad, en primer lugar, que Dios sea cuerpo. Las vías sirven de apoyo para ello: el movimiento que caracteriza a los cuerpos, la pura actualidad del ser necesario, la perfección suprema que lo eleva sobre las perfecciones entre las cuales el alma está sobre el cuerpo. Y la autoridad de la definición de San Juan: Dios es Espíritu. La imagen y semejanza del hombre esta por lo tanto en lo mejor que hay en el hombre: el espíritu.
Lo que se señala es que en Dios no hay composición de materia y forma como en los cuerpos. Antes se empleaban los conceptos aritotélicos de acto y potencia ahora los correlativos de materia y forma con los cuales se comprenden los cuerpos en la Física. Aquí nuevamente las vías sirven de base, pues ya se ha demostrado en ellas que Dios es puro acto y por lo tanto es pura forma y es así por esencia su forma y no un compuesto.
Llegando al artículo tercero entonces se arriba a un cimiento como el de la tercera vía. Dios no tiene una naturaleza o esencia sino que DIOS ES SU ESENCIA. Así Dios es su vida y su deidad. La razón es la clásica explicación del supuesto en los seres compuestos de materia y forma y en los que son formas puras. Por eso se parte aquí de lo conocido para nosotros que son los seres cuyo supuesto es distinto que su esencia o naturaleza (como el hombre y la humanidad) y nos elevamos a los que no tienen materia individuante. Así estos nos parecen abstractos porque nosotros estamos abstrayendo. Pero la autoridad de San Juan nos dice que Dios es su vida: YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA. Y es alguien individual que lo dice.
Pero es el artículo cuarto el que se erige como una columna que permite edificar el todo. EN DIOS ES LO MISMO SU ESENCIA QUE SU SER.

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