El Verbo es la perfecta expresión del Padre donde deja plasmada su imagen (quien me ve a mí ve al Padre); el Espíritu es moción de amor de quien conoce plenamente su perfección y esta bondad al ser amada en forma perfecta y suma hace que sea santo quien ama. El amor de Dios es tan perfecto que al amarse las dos Personas que se asemejan en perfección espiran al Espíritu. He aquí que en San Juan se lee: SPIRITUS SPIRAT. El amor es personal y procede como persona representando el amor del Padre y del Hijo, que es su imagen, es otro. Procede de ambos y se distingue de ambos relacionalmente:había cuatro paternidad,filiación, procesión (no tiene un nombre propio esta relación) y la común a los dos espiración común.
El Padre y el Hijo se refieren uno al otro con relaciones opuestas: el Hijo procede del Padre a modo de intelecto y el Espíritu Santo de ambos a modo de voluntad como amor. Y el amor procede del Verbo y de su origen intelectual, el Padre ingénito. Y tal es la relación opuesta que distingue al Espíritu de ambos de quien procede y a los cuales vincula, porque el Hijo sólo procede del Padre como Verbo y el Espíritu Santo del Padre y del Hijo como amor. Ambos se aman: el Padre al Hijo y el Hijo al Padre. Esta es la Procesión del Espíritu Santo que es amor.
Así las relaciones que se siguen son nombres de origen y son similares en las dos procesiones. El verbo proviene del entender cuando entendemos concibiendo y el amor cuando se ama proviene en quien ama cierta impresión de la cosa amada de modo que lo amado está en quien ama como lo entendido en quien entiende. Así solamente tenemos el nombre de amor o dilección para aquella como la de inteligencia y entender o inteligir para ésta.
En Dios tanto el Verbo como el amor son subsistentes y no hay cosas amadas o conocidas fuera suyo. El Padre y el Hijo se aman por el Espíritu Santo. Amar nocionalmente es espirar el amor como decir es producir el verbo y florecer es producir flores. Así el Padre se dice a sí mismo y a las criaturas por el Verbo o Hijo y el Padre y el Hijo se aman a sí mismos y a nosotros por el Espíritu Santo o amor procedente.
La verdad y la bondad divinas son principio de entender y de amar a todas las criaturas. El Verbo y el Amor procedentes son ad intra del ser, ad extra se refieren a los seres creados a imagen y semejanza y amadas por ello. Clara notitia cum laude.
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