lunes, 26 de septiembre de 2011

EL SABER TRINITARIO PROMUEVE LA SANTIDAD

SANTO ES SU NOMBRE, canta María. El Epíritu Santo es el testimonio del amor del Padre que genera al Hijo como Verbo donde estampa su Imagen. Así produce no una palabra sino un soplo de amor y atestigua el amor y la unidad en que las dos Personas que poseen la misma naturaleza coinciden.
Recibe la tercera Persona el ser de Dios no como imagen sino como entrega del amor, toma la naturaleza (de la cual la segunda Persona es una copia) como una prenda del amor mutuo de ambas que co poseen la naturaleza divina. Ella procede del corazón del Padre y del Hijo, es la infinita plenitud de amor en Dios, expresa la comunión de ambos así como el Hijo expresa la generación desde el Padre como Verbo, distinguiéndose así del Espíritu que es espiración suya y de su Padre, donde hay un dar y recibir eternos, la llama flameante de una infinita hoguera de amor, como dicen los padres; es la corriente del amor en que se derraman Padre e Hijo y transfunden su ser en el Espíritu Santo (así lo explica Scheeben). Es la fuente de agua viva el Padre y el Espíritu es el agua y el Hijo es el dador de ese agua. Precisamente el Espíritu Santo "exit non quomodo natus sed quomodo datus".
Así se perfila el Espíritu Santo en relación con las criaturas a quienes santifica (por eso se dice Espíritu del Padre y del Hijo, de los cuales expresa la santidad). El don primero y supremo que Dios concede a sus criaturas es el amor que pone en ellas y también la prenda infinita en la cual está depositado su amor. Esto ocurre en concreto en la comunicación de la gracia a través del PLEROMA DE TODA LA CREACIÓN, Cristo.
Aparece la tercera Persona como "la dilección, la felicidad de la Trinidad, como la dulzura del que engendra y del que es engendrado. Así va citando Scheeben el de Trinitate de San Agustín. Por eso es el Paráclito que cura nuestras llagas y nos levanta hacia el abrazo paterno haciéndonos santos. Y lo santo es el bien más elevado y precioso.
De ello tenemos hambre y sed y esperamos ser saciados.

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