jueves, 8 de septiembre de 2011

MARÍA NOS PROCURA LA GRACIA

Hemos leído muchas veces las Bodas a las que asistió María con Jesús y el colegio apostólico ¿Pero hemos acudido a ella para pedirle la gracia quw salve nuestro matrimonio? Ella nació plena en la gracia y la pide para nosotros en medida sobreabundante. Mostramos con fe nuestra necesidad y ella se apresura a pedirle el vino de la gracia. Simple efectivo y real. Porque hay disponible los siete sacramentos surgidos de tan increíble situación para quien es Dios ¿Por qué alguien puede rebajarlos? No se puede comprender.
Se nos da el requisito simplemente de recibir creyendo que se hará lo se nos ha dicho ¿Por qué se dan tantas vueltas vanidosas ante este certero signo operante?
El matrimonio es un sacramento si Jesús ha nacido y vivido en un hogar y su hogar sería un signo de la intimidad, plena de gracia. Allí, en algo tan cotidiano está todo lo inasible de Dios y en el interior se da el humus para crecer en su cuerpo místico, llamado Iglesia.
Heridos de soledad, nutridos de mansa intimidad, detenidos en la dulce permanencia adquirimos el sobreconocimiento del Hijo de Dios. Ahora debemos remansarnos en la verdad del ser. María nos junta en este fundamento de todo el ser y todo el tiempo.
No más que decir: solamente queda HABITAR.

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